Siempre vinculado con el lado más triste y apenado de Madrid el viaducto de la Calle Segovia también guarda entre sus muchos recuerdos un agradable y romántico relato.
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Con más de 141 años de historia, este viaducto es uno de los elementos más característicos de Madrid. Repasemos su biografía a través de una decena de momentos.
Aquel que se aventura a cruzar uno de los accesos más históricos de la Villa obtiene una interesante recompensa, una mirada cargada de historia.
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Llega el viernes, sinónimo del fin de semana y del tiempo libre, así que aprovechando…


Hola a todos de nuevo, ¿Cómo han ido estos días? Después de los estragos sanfermineros uno ya está en condiciones de retomar sus vivencias y anécdotas madrileñas… En el último post os dejé abierto un enigma y creo que ha llegado el momento de resolverlo.
Ya os comenté que en una céntrica plaza de La Latina, en la Plaza de la Puerta Cerrada, llama la atención una fachada pintada de morado (o lila, nunca he sido muy bueno para los colores) con una leyenda que viene a decir lo siguiente, “Fui sobre agua edificada, mis muros de fuego son”. ¿A qué se refiere?
Los viandantes leen esta frase y no comprenden si hace referencia a la propia casa o si se trata de una caprichosa adivinanza, la solución a estas enigmáticas palabras, sin embargo, es mucho más sencilla. Habla de los orígenes de esta ciudad, Madrid. El mural, dibujado por Alberto Corazón, nos desnuda y descubre unos datos reveladores sobre esta urbe.
Cuando dice “Fui sobre agua edificada” se refiere a que Mayrit, nombre del asentamiento musulmán que dio lugar al Madrid que hoy todos conocemos, se estableció en su ubicación actual por ser un terreno con muchas aguas subterráneas y por levantarse sobre el arroyo que atravesaba la actual Calle de Segovia. La riqueza de sus tierras hizo que fuese el sitio idóneo para establecer un fuerte musulmán en un lugar privilegiado.
La segunda parte de la frase, “Mis muros de fuego son”, tiene mucho que ver con la concepción original de Madrid (o Mayrit). Al ser una fortaleza, estaba cubierta de una muralla de defensa. El material empleado para su construcción resultó ser sílex o pedernal, por lo que al recibir el impacto de las flechas por las noches (más concretamente de las puntas de metal de éstas), saltaban chispas que vistas desde la distancia parecían pequeñas lenguas de fuego.
Curioso, ¿Verdad?

