Hace tiempo leí que cuando estás visitando una ciudad tan importante o más, que ir mirando al frente y a lo que te rodea en las distancias cortas, es ir oteando las alturas. Es precisamente ahí, a un buen puñado de metros, donde muchas ciudades esconden sus tesoros más bellos, sus secretos más profundos. Madrid es un claro ejemplo de ello. Alzando la vista salen a la luz sus mejores galas. Elementos arquitectónicos y artísticos de primer nivel y con mucha historia. Una muestra de ésto son las dos cuadrigas que coronan la antigua sede del BBVA junto a la Calle Alcalá. Dos imponentes obras que arrastran varias curiosidades.

Imagino que todos las habéis visto en alguna ocasión… están en uno de los tramos más elegantes de toda la ciudad, el comienzo de la Calle Alcalá desde la Puerta del Sol. Aquello es una procesión de edificios majestuosos, una pasarela con fachadas de alta costura con una pequeña observación, los que desfilamos y caminamos, somos nosotros. Uno no da abasto ante tanto atractivo, y casi, tiene que claudicar cuando percibe algunos de los guardianes que custodian Madrid desde sus atalayas, como la Diosa Minerva en la azotea del Círculo de Bellas Artes o los dos carruajes tirados por caballos en el edificio que albergó la sede del BBVA y que actualmente da cobijo a la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio

El bloque se construyó en 1923 y poco después se colocaron las dos cuadrigas, cada una con su respectivo auriga. Las esculturas, obra de Higinio Basterra, tienen un peso de 25 toneladas. Seguramente, os preguntaréis porqué se decidió utilizar esta representación y no otra. Para eso, hay que entender la simbología que representan. Su presencia se relaciona con la fuerza y el poder. Éstos fueron los valores que quiso transmitir el BBVA al coronar su sede con ellas.

A pesar de su aspecto frívolo y altivo las esculturas no han podido permanecer ajenas a diferentes anécdotas. Por ejemplo, en su origen eran doradas pero hubo que pintarlas de un color oscuro para que no sirviesen de referencia a los aviones franquistas durante la Guerra Civil. Además, si alguno habéis visto la película de ‘La Comunidad’ de Alex de la Iglesia, la escena final del film transcurre en este lugar. Otro dato curioso es que los aurigas no están representados en su posición lógica o natural si no que están colocados a una mayor altura, de pie sobre el carruaje, para que se les pueda apreciar bien desde el suelo.

Una última historia relacionada con estas magníficas obras, ésta más difícil de demostrar, es que durante su transporte desde Bilbao, donde fueron fundidas, a Madrid se perdió uno de los caballos y el autor de la obra fue buscándolo por todo el itinerario hasta que lo pudo localizar, sano y salvo. Por cierto, que no son las únicas esculturas de este tipo que hay en Madrid ya que en los cielos de la capital encontramos dos más, una en el Paseo de Recoletos y otra, sobre el Arco de Moncloa, en total, cuatro.

PD: La estampa de estas colosales obras controlando el día a día de la ciudad, con el cielo de fondo, me parece, sencillamente espectacular.

Foto de la entrada tomada de http://matavispas.blogspot.com.es/2008_12_01_archive.html

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10 comentarios

  1. Sólo una puntualizacion. La estatua sobre el círculo de bellas artes no es Minerva, es Palas Atenea, con casco de guerra y lanza. Un saludo y gracias por el blog, me encanta!!!!!

  2. Pingback: Un romano en la Gran Vía | Secretos de Madrid

  3. Atenea es el nombre griego de Minerva (romano). El Círculo de Bellas Artes tiene una Sala y una publicación con el nombre romano, Minerva.

    Así que el blog es correcto en su comentario.