Al caer el día Madrid se transforma, se vuelve salvaje e indómita y en ese deslumbrante lienzo destaca una presencia por encima del resto
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A mediados del siglo pasado la plaza más famosa de Madrid mostraba un aspecto bien diferente al actual pero su fuerza e intensidad ya eran notables.
El otro día tuve la fortuna de pasear por esta centenaria avenida de un modo que pocas veces puede experimentar el viandante. Una suerte tan formidable como extraña.
Siempre salpicado en nuestros tiempos por riadas de turistas y de visitantes, en esta imagen antigua conocemos el lado más sereno de esta pinacoteca universal
A mediados del siglo pasado los tiempos modernos ya asomaban en Madrid, aún así, los peatones campaban a sus anchas por la avenida más importante de la capital.
Siempre es un acierto pasear junto a la catedral de Madrid al caer el día, el ambiente tranquilo y sosegado que la envuelven hace que sea una experiencia única llena de sensaciones para el visitante.
Es uno de mis lugares preferidos de Madrid ya que cada vez que lo visito me transmite una gran serenidad y a la vez un sentimiento positivo. Colorida y agradable, es capaz de esquivar el ‘turisteo’ que la rodea con una magnífica elegancia.
Esta semana nos introducimos en la máquina del tiempo para regresar a 1905. Dando un paseo por el Barrio de Salamanca nos detenemos en la puerta de esta hermosa farmacia.
Como vemos en esta fotografia de mediados del Siglo XX el acceso a la Estación de Metro de Atocha, durante un tiempo, fue sólo cosa de atrevidos y osados.
Hoy os traigo un anticipo de las impresionantes vistas que a partir de muy pronto todos podremos contemplar desde este malogrado mirador de Madrid
Hoy toca rescatar este revelador documento tomado nada más terminar la Guerra Civil española. Madrid y sus habitantes buscaban, pala en mano, recuperar la rutina perdida.
Estas famosas palabras adquieren un pleno significado en esta fotografía que tomé desde lo alto de la torre de la Parroquia cela Santa Cruz
Ésta fue la austera carta de presentación del que hoy es uno de los lugares más bonitos de la capital cuando llegó a Madrid en 1970.
Hoy comparto con vosotros uno de los tantos bonitos instantes que me ha regalado Madrid, un atardecer silencioso que jamás olvidaré
Así era el bonito día a día de una de las calles con más solera de Madrid en 1890. ¿La paseamos?

