Madrid, años 20. Un fotógrafo ambulante manipula su máquina ante la mirada de varios curiosos. Hace un siglo era casi una escena sin importancia. Hoy sin duda, un documento gráfico excepcional.
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Una explosión de colores, un sentimiento alegre, un momento de tranquilidad. El otoño sabe mejor que nadie regalarnos todas esas cosas y también bellísimas postales como la que observamos esta semana.
Casi con toda seguridad una de las principales virtudes de la Plaza de las Descalzas Reales radica en haber sabido mantener su carácter cerrado. Viajemos a 1920 para ver lo mucho, o poco, que ha cambiado este céntrico punto de Madrid.
Hoy admiramos la catedral como pocas veces se deja ver, desde las alturas, en una pose sorprendente que igual a alguno le haga cambiar su parecer sobre esta emblemática construcción.
En la actualidad es el abanderado de los denominados ‘mercados gourmets’, una etiqueta que al Mercado de San Miguel le quedaba muy lejos en el año 1910, fecha del secreto de hoy.
¿Lavapiés? ¿La Latina? Reconozco que no he sabido encontrar donde se tomó esta fotografía, aún así me parece una mirada tan nostálgica y bonita que no me he resistido a compartirla con vosotros.
Belleza sin límites, así es la fotografía que os traigo para esta semana, una obra de Antonello Dellanotte en la que unos afortunados y madrugadores remeros viven un momento único.
¿Lavapiés? ¿La Latina? Reconozco que no he sabido encontrar donde se tomó esta fotografía, aún así me parece una mirada tan nostálgica y bonita que no me he resistido a compartirla con vosotros.
¿Te imaginas tener ante tus ojos una imagen semejante? Ver como la historia del Templo de Debod se hace pequeña entre el cielo rosa de Madrid y sus reflejos, una experiencia inigualable que hoy tratamos de revivir con este secreto
Ya está aquí, querido y odiado a partes iguales el noveno mes del calendario es, sin duda, el que más sensaciones enfrentadas provoca. Hoy trataremos de desgranarlas de la mano de esta hermosa instantánea de Catalá Roca del año 1953.
Hoy, con motivo del aniversario de la muerte del reconocido y prolífico autor del Siglo de Oro, conocemos uno de los espacios más idílicos y recónditos de Madrid, precisamente, muy ligado a Lope de Vega.
Hacía mucho que no me dejaba caer por uno de mis secretos preferidos de Madrid. Lo encontré demasiado concurrido para mi gusto, aún así, el espectáculo que nos regala lo siguen haciendo una visita necesaria e insalvable.
No se cansa de recibir visitas ni halagos. En cualquier época del año supone un acierto visitarlo y esa es quizás una de las mayores virtudes de esta catedral de vidrio que asume el papel principal en el secreto de hoy.
Hoy nos detenemos en uno de mis rincones predilectos de Madrid, siempre es un acierto pasearlo o tomar algo en una de sus tranquilas terrazas, rodeados de su historia. Mientras siga teniendo una vida calmada seguirá siendo un lugar maravilloso.
A principios del siglo pasado Madrid presumía de un aire tan puro y limpio que éste era recomendado en muchos hospitales, un remedio que protagoniza el secreto de hoy.

