San Lorenzo de El Escorial, en MadridDespués de años revelando las historias acontecidas en la ciudad de Madrid creo que llega el momento de abrir las fronteras y que mejor que hacerlo con un lugar que le va, como anillo al dedo, a la temática del blog. Vayamos al Monasterio de San Lorenzo de El Escorial para conocer “la sala de los secretos” y la leyenda que esconde.

Esta faraónica construcción impulsada por Felipe II, cuyas obras se alargaron 21 años, entre 1563 y 1584, es un enorme complejo que incluye un palacio real, un panteón, una basílica y un monasterio. A escasos 50 kilómetros de Madrid se trata de un lugar lleno de historia, que aún hoy nos impresiona por su descomunal envergadura.

Los más de 33.300 metros cuadrados que ocupa se reparten en cerca de 4.000 estancias. Posiblemente, una de las más llamativas, y de la que os quiero hablar hoy, es la “sala de los secretos” (o de los “susurros”), una habitación en la que, dicen, se produjo una peculiar situación.

Lo primero de todo es aclarar el porqué de este nombre…la “sala de los secretos” se encuentra en la parte oeste del edifico. De aspecto apagado y frío, en su absoluta carencia de ornamentación, algo que contrasta sobremanera con las demás estancias, radica buena parte de su misterio. Debido a su techo abovedado y a la forma de sus muros los sonidos hacen un particular recorrido de forma que, algo susurrado en una de las esquinas de la sala, apenas audible por lo que están cerca del hablante, se oye con total claridad y perfección en otros puntos mucho más lejanos. Una acústica caprichosa que parece burlarse de los inquilinos de la sala.

La peculiaridad de esta instancia, según cuenta la leyenda, originó una llamativa anécdota que tuvo como protagonista al monarca español. Como he dicho anteriormente las obras de este lugar se prolongaron durante 21 años, tiempo suficiente para que los fondos de la corona comenzaran a escasear debido al excesivo gasto y para que muchos de los trabajadores viesen como, por arte de magia, dejaban de recibir sus salarios. Hacía falta más dinero y pagar los sueldos atrasados pero ¿quién tenía los bemoles de recriminárselo al mismísimo Rey?

El arquitecto Juan de Herrera, conocedor del funcionamiento de la sala, decidió aprovechar la acústica de la estancia para hacer llegar al monarca su petición. Invitaron al Rey, junto a otros cortesanos, a la estancia y una vez estuvo en el punto adecuado, Juan de Herrera, disimuladamente, se acercó hasta un lugar alejado y susurró: “Majestad, no está bien que los trabajadores lleven dos semanas sin cobrar”. Felipe II, sorprendido por esa voz, sin aparente origen, que llegaba a sus oídos, oteó entre la gente y preguntó, “¿Quién osa hablar así al Rey?”. La respuesta no se hizo esperar…“El Ángel de la Guarda de los laborantes”, respondió el arquitecto antes de volver al centro de la sala y perderse entre los demás invitados como si nada hubiese pasado.

Parece que la triquiñuela surgió efecto y consiguió asustar al Rey quien inmediatamente puso al corriente todos los pagos pendientes, y desde entonces nunca más se retrasó a la hora de pagar.

Foto de la portada sacada de feelmadrid.com

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11 comentarios

  1. Pues a mi la verdad es que la visita me decepciono un poco, esperaba algo más.
    Quizás una idea equivocada que yo tenía. Aaah también se puede ir en tren y luego un autobús te sube al pueblo.

  2. En el Castillo de Coca, Segovia, hay una sala tan curiosa o más. Es una sala octogonal, creo recordar, donde los secretos fluyen sólo hasta la persona que tienes enfrente.

  3. Pingback: El lugar de cine de @cazadoradesyl: El Escorial

  4. Me encantan todos los secretos y curiosidades que públicais y éste no es menos, gracias! Pero (sin ánimo de ofender) es “surtió efecto”, no “surgió efecto”.

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