Puerta de Toledo, MadridHabitualmente me gusta bucear entre la historia y la tradición para saber el origen etimológico de muchos de los actuales componentes del callejero de Madrid. Aún así, en esta ocasión vamos a realizar una excepción ya que indagaremos en las posibles teorías que motivaron un nombre ya en desuso pero especialmente llamativo, la Calle de los Cojos.

Esta sorprendente denominación dejó de utilizarse el año 1911 cuando la calle pasó a llamarse la Calle del Capitán Salazar Martínez, en honor al militar español fallecido en una batalla que tuvo lugar en el norte de Marruecos. Esta vía la encontramos en el Barrio de Embajadores, en una manzana con planta triangular y cuyos otros dos lados dan a las calles de Toledo y Arganzuela.

Calle del Capitán Salazar Martinez, en Madrid

 

La escueta calle se puede encontrar en la actualidad junto a la estación de metro de Puerta de Toledo, y al histórico acceso de la capital del mismo nombre. También recibió en el pasado el nombre de Calle de San Lorenzo, de hecho así se deja ver en el conocido plano de Texeira de 1656, por la existencia en la zona del asilo de San Lorenzo, una denominación con más lógica que la citada anteriormente “de los cojos” ¿A qué se debería? Ahora lo sabremos.

Según la primera de las dos hipótesis, hasta el ya nombrado asilo tenían la costumbre de acudir, noche tras noche, un grupo formado por cinco tullidos para pedir cobijo. Dos de ellos habían sido heridos durante la batalla de Lepanto, y al parecer mantenían cierta amistad con el propio Miguel de Cervantes, quien como sabréis, también resultó lastimado el dicha guerra. Los otros tres integrantes de este singular recua habían sufrido diversos accidentes en obras de la construcción y también presentaban graves dificultades al andar, es por ello por lo que este grupo, y su presencia en el albergue, pudo poner el nombre a la calle donde era habitual verlos.

La segunda teoría que nos ha hecho llegar la tradición, según relató en su día el historiador Carlos Cambronero, menciona la existencia en la zona de una familia cuyos todos sus miembros presentaban un tipo de anomalía en las piernas que les impedía caminar con normalidad. Los vecinos no tardaron en bautizar entonces, debido a esta llamativa presencia, a la vía como la Calle de los Cojos. Sea como fuere, nunca sabremos cuál de las dos era real y cual era fruto de la invención, lo que sí sabemos es que aquella peculiar denominación cayó sin reparos en el saco del olvido, por tal motivo he considerado oportuno recuperarla.

Compartir.

Sobre el Autor

1 comentario

Dejar una Respuesta