Exterior del Palacio de Xifré, en el Paseo del Prado de MadridLa semana pasada, indagando entre foros e historias del añejo Madrid me encontré de bruces con un protagonista del que nada había escuchado hasta el momento. Un lugar único y cautivador que se perdió para siempre. Recordemos una de las construcciones más excepcionales que jamás tuvo la ciudad, el Palacio de Xifré.

Durante la segunda mitad del Siglo XIX  los actuales Paseo del Prado y de Recoletos se llenaron de suntuosos palacios. Las fortunas más pujantes de la época daban rienda suelta a su imaginación con bellas construcciones que se convertían en la envidia de sus vecinos y provocaban unos cuantos murmullos. La zona pronto empezó a ser conocida como el ‘barrio de los banqueros’. Sus calles aglutinaban, una tras otra, a las familias más poderosas del país.

Sin embargo, desde un primer instante, una de estas construcciones llamó la atención por encima del resto, un palacete levantado en la desembocadura de la Calle Lope de Vega que da al Paseo del Prado. Donde hoy se alza una imponente mole que alberga el Ministerio de Sanidad y Consumo nada nos hace pensar que se ubicó uno de los edificios más suntuosos de la capital.

Construido por encargo de José Xifré Downing, heredero de una de las más inmensas fortunas del momento (amasada por su padre José Xifré Casas) las obras duraron tres años, entre 1862 y 1865 y el resultado no pudo ser más espectacular. Un palacete de estilo neomudéjar que recordaba claramente a los palacios nazaríes de La Alhambra. De hecho uno de los arquitectos, José Contreras, permaneció seis meses en Granada empapándose del estilo que debía de trasladar al centro de Madrid.

Una curiosa anécdota que se cuenta en relación a este edificio es que Antonio Aguilar y Correa, Marqués de la Vega de Armijo dio la enhorabuena a José Xifré con la siguiente frase: “Ha tenido usted una idea original, le ha quedado precioso su Palacio chino”. Imagino la cara de circunstancias del orgulloso dueño, después de la espectacular inversión realizada…

Sin embargo toca ponerse más serio para hablar de la penosa gestión realizada con este palacete y de sus últimos días, ya que tras pasar por varias manos, entre ellas las del Duque del Infantado, y una etapa de abandono, en 1949 fue adquirido por una inmobiliaria que termina derribándolo. Antes, el palacio fue desmantelado y algunos de sus restos aún se conservan repartidos por diferentes lugares (por ejemplo, la fachada se utilizó para un hotel de Segovia y la escalera terminó en Chiloeches, un pueblo de Guadalajara).

Por más que lo intento, no me entra en la cabeza como se pueden perder a la ligera semejantes joyas de nuestro patrimonio sin que nadie haga nada por evitarlo. En la actualidad, el Palacio de Xifré podría haber sido otro gran atractivo turístico de la ciudad. Os dejo una galería de fotos para que juzguéis vosotros mismos.

Fachada principal del edificio, al Paseo del Prado.

Fachada del Palacio de Xifré  en Madrid

Patio interior del palacio.

Patio Inteterior del Palacio de Xifré en Madrid

Estancias y detalles del interior del palacio.

Zaguán del Palacio de Xifré

 

Estancia en el Palacio de Xifré

Escalera del Palacio de Xifré

Interior del Palacio de Xifré

Estancia del Palacio de Xifré

Palacio de Xifré poco antes de ser derribado.

Palacio de Xifré antes de ser derribado

 

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12 comentarios

  1. Marian López el

    Es de verdadera vergüenza que se hayan cometido barbaridades como esta a lo largo de toda España. Deberíamos tener una visión a más largo plazo como ha sucedido en otros países que no solo no han destruido sus edificios singulares sino que los han conservado como verdaderos tesoros, que es lo que son. Y nunca será dinero tirado el que se gaste para estos fines ya que en un futuro no muy lejano se revertirá al estado por medio del turismo. Esperemos que nuestra generación aprenda de los errores del pasado para no repetirlos en el futuro.

  2. Muy interesante y un palacete espectacular, pero no se de que hotel se trata y me gustaria mucho saber cual es. Gracias por este blog tan interesante.

    • No es ningun hotel quien ocupa el lugar que dejó el palacio de xifre , lo ocupa un edificio feísimo que está el ministerio de sanidad, una auténtica barbaridad lo que hicieron

  3. Increible que algo así fuera demolido. Sin duda, en la actualidad sería una joya para los madrileños. Lo malo es que actualmente tenemos casco similares, los cuales tienen un futuro incierto.
    Saludos.

  4. Pingback: Blog – Hostal Santo Domingo » Hostal Santo Domingo Madrid “historia del Palacio de Xifré”

  5. Pingback: ¿Una pequeña Alhambra en el centro de Madrid?

  6. Era una auténtica preciosidad de la que no había oído hablar… A mí también me indigna que no se sepan mimar y preservar semejantes joyas tal y como se merecen. Gracias por darnos a conocer, al menos, la noticia de su efímera existencia.

  7. Esa ha sido siempre nuestra desgracia la incomoentencia de todos nuestros gobernantes, la ambición desmedida de algunos empresarios, la dejadez de nuestros alcaldes y la pobreza intelectual de nuestros políticos. Así nos ha ido, nos va y nos irá.
    Que pena!

  8. Pingback: Anónimo

  9. No es para tanto, hombre. Se ha perdido mucho, pero lo que queda es espectacular; y si queda es que ha habido personas que lo han cuidado y protegido, hasta llegar a nuestros días Nuestro país tiene un legado artístico de primer ordenl. Barbaridades se han hecho en todas partes; no es cosa de este país solo. Por ejemplo en la II Guerra Mundial se destruyó muchísimo a bombazos. Aquí en España saquearon mucho las tropas napoleónicas; y ha entrado mucho ratero de arte a llevarse de todo; mucho arte sacro y hasta monasaterios enteros. España es de lo mejor que hay en patrimonio. Nadie está por encima; y si nos ha llegado hasta nosotros es porque algunos se preocuparon en conservarlo. Hay que ver la botella medio llena. Saludos.

  10. Siempre he creido que este afán de demolición , recalificación y recaudación de los alcaldes españoles vienen de los hábitos de la reconquista: ganas una plaza, el rey la nombra villa, y al alcalde o alguacil le da plenos poderes… Intramuros…pero no le financia. El resultado es una mezcla de populismo, afán por derribar lo que habían construido los anteriores, que eran los conquistados, y por recaudar de los recién llegados. No hay un poder parecido en toda Europa, pero se ha sabido perpetuar a sí mismo después de reyes, revoluciones, y democracias.
    Por cierto que si la escalera de este palacio está en Chiloeches, imagino que será en el
    Panteón que allí tiene la casa de Alba.

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