Cada día aguarda impaciente la caída del día esperando su momento, consciente de que al derramarse la noche volverá a acaparar elogios y miradas sin necesidad de moverse, hablo del Palacio de Comunicaciones, recientemente bautizado como Palacio de Cibeles. Una de las figuras más bellas y hermosas de todo Madrid, seguramente de las damas más primorosas que visten sus calles. Imposible no admirarla cuando sus luces la envuelven en un velo casi místico. Ella se merece sin duda protagonizar la postal de esta semana.

Durante el día su aspecto rocoso y de fortaleza le aportan una personalidad sería. El enésimo proyecto de Antonio Palacios en la capital quizás sea uno de los más reconocidos de su maravilloso legado y motivos no le faltan. Concluido en 1919 este Palacio de las Comunicaciones se levantó con mucho esfuerzo para aunar y centralizar los servicios de teléfono, telégrafos y correos. Su silueta y propuesta pronto cautivó a propios y extraños, el primer gran objetivo ya estaba conseguido.

Tras su enérgico inicio, poco a poco la actividad entre sus muros fue decayendo, una amenaza que se “solucionó” en el año 2007 trasladando a su interior la sede del Ayuntamiento de Madrid con la profunda, y carísima reforma, que aquello conllevó. Hoy, muy cerquita de cumplir el siglo de vida ha conseguido convertirse en uno de los emblemas de la Villa gracias a estampas como la que hoy os traigo. Precisamente cuando el tráfico y el sol le dan un pequeño respiro, ella, aprovecha dicho momento de intimidad para deleite propio y el de todos los que la contemplan. Sutilmente iluminada su colosal fachada se torna ligera y hasta fantasmagórica, tanto que casi parece flotar en el horizonte. Una mirada que sorprende gratamente a los que horas antes vieron su blanquecino cuerpo luchar contra el frenesí de la ciudad. Un auténtico regalo que nadie que visite o viva en Madrid puede perderse.

Imagen sacada de la web: “Cosas de Madrid”

Palacio de Comunicaciones de noche , en Madrid

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