Hoy en día pasear por Madrid de noche es uno de los mejores pasatiempos que existen, aprovechar el sueño de la ciudad para recrearse en su silencio es, sencillamente maravilloso. Sin embargo, siglos atrás, sin un buen alumbrado callejero, caminar por la Villa bajo la única referencia de la luz de la luna era una actividad reservada sólo para los más osados. Un inquietante momento que se podía hacer más tétrico todavía si en nuestro pasear nos hubiésemos cruzado con la que, durante mucho tiempo se conoció, como la Ronda del Pecado Mortal. Ya sólo el nombre, se las trae.

Dicen que su creación tuvo mucho que ver con los deseos del monarca Felipe V de terminar con la prostitución callejera que tenía apoderado el corazón de la capital y el elevado número de mancebías que en ella convivían. Para frenarlo, puso en marcha, en 1733, la ronda de “La Santa Hermandad de María Santísima de la Esperanza y Santo Zelo en la Salvación de las Almas”, que la gente bautizó como Ronda de l Pecado Mortal. Tras ese nombre estaba un grupo de personas que, al caer la noche y pasadas las doce, tanto en invierno como en verano, caminaban guiados por el lúgubre tañido de una campanilla. Sonido que abría el paso a estos hombres que, vestidos de negro,  iban haciendo resonar con su voz, cavernosa y fría, una serie de temibles letanías.

Os podéis imaginar la escena. Las calles vacías y oscuras de Madrid con la única presencia de esta pequeña procesión en la que formaban filas desde algún inquisidor a religiosos capuchinos y voluntarios moralistas que. Deambulaban como almas errantes con un farolillo soltando frases como las siguientes con el objetivo de rescatar las almas de las prostitutas y de recaudar limosnas, en muchas ocasiones, monedas que la gente les lanzaba desde la ventana por puro temor:

“Alma que estás en pecado,
si esta noche te murieras,
piensa bien a dónde fueras.

Para los cuerpos que pecan
en tactos y viles gustos,
hay los eternos disgustos.

Mujer mundana, si tienes
los pies en la sepultura,
¿qué pretende tu locura?

Esa culpa que cometes,
mira atento y considera,
que podrá ser la postrera.

De este sueño en que te tiene
tu viciosa vida, adivierte
no te despierte la muerte.

Me imagino la impresión que tenía que dar, el hecho de estar metido en la cama y escuchar como retumbaban estas frases desde el exterior. La ronda tenía un notable efecto y eran muchas las mujeres que, arrepentidas, aceptaban ser apartadas de su vida pecadora. Éstas eran llevabas al Convento de Maria Magdalena de la Penitencia, ubicado en la Calle Hortaleza, y que la gente conocía como “Convento de las Recogidas”. Actualmente es la sede de UGT y podéis admirar el edificio. Esta tétrica ronda estuvo activa hasta el año 1842, infundiendo el temor y el desasosiego por las entrañas de Madrid a sus habitantes y a sus almas más pendencieras.

Sede de la UGT, tiempo atrás 'Covnento de las Arrecogidas'

Foto de la entrada vía @bea_db85

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