la foto(33)Si iniciamos una conversación sobre las plazas de Madrid, casi con total seguridad las primeras en salir a la palestra serán la Puerta del Sol, la Plaza Mayor y la Plaza de Oriente. Seguidamente aparecen otras de menor relevancia pero de igual encanto. Sin embargo, es muy probable que nuestra protagonista de hoy, la de San Javier, a muchos se les quede en el tintero así que profundicemos un poco sobre ella.

El hecho de que su denominación oficial sea la de ‘plazuela’ ya nos pone sobre la pista de lo que nos vamos a encontrar, nada más y nada menos que la plaza más pequeña de Madrid. Una coqueta y simpática explanada que había atravesado innumerables ocasiones pero que hasta mi última y reciente visita a la Villa no había concebido como tal.

La Plazuela de San Javier es una más en ese laberinto de estrechas dimensiones y recovecos que resulta el Madrid de los Austrias. Únicamente horadada por la fina Calle del Conde se trata de un diminuto espacio que sirve para saborear el silencio y buscar la protección de una merecida sombra. Tuve la ocasión de verla tanto de día como de noche y he de reconocer que su vida, independientemente de la mayor o menor luz que la ilumine, no varía mucho según la hora que sea. Siempre calmada y tranquila, apura sus días esperando que alguien se percate de su presencia.

Su nombre viene de que en una de las fachadas que la custodian existía una imagen del Santo y Patrón de Navarra, San Francisco Javier, en un edificio perteneciente a la orden de los Jesuitas. En la actualidad, en esta plaza destaca por encima del resto la fachada roja y llamativa que da a la Calle del Conde. Una especie de palacete que seguramente perteneció a alguna familia importante, pues cuenta con un vistoso escudo nobiliario, y cuyos balcones vieron, en más de una ocasión, al famoso bandolero Luis Candelas.

Según parece, el conocido maleante de la primera mitad del Siglo XIX rondaba asiduamente a una muchacha que vivía en el número 3 de la plaza. Para que sus quehaceres amorosos no se vieran interrumpidos, se cuenta que Candelas colocaba a varios de sus hombres en cada uno de los dos accesos de la plaza, bloqueando el paso al resto de los vecinos para que así nadie les molestase durante sus encuentros.

Pero aquí no terminan las anécdotas que encierra este adorable rincón, ya que la Plazuela de San Javier es el lugar donde está ambientada la zarzuela “Luisa Fernanda” estrenada en el año 1932. Está claro que esta plaza no será la más espectacular ni la que más visitantes atraiga pero posee un encanto y  una historia que bien merecen ser disfrutados en primera persona.

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2 comentarios

  1. Me encanta la elegancia, belleza y encanto con la que describes esta tan pequeña y coqueta plaza, que para más de uno- yo incluída- hubiera pasado por desapercibida. Un rincón más de la ciudad.

    Es un placer leer tus comentarios.

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