Decía John Wooden sobre los pequeños detalles que “son vitales y sirven para hacer grandes cosas”. Es precisamente lo que ocurre con la fotografía antigua de esta semana, que una inocente pista nos hace cambiar la percepción y sentido de lo que vemos. Por arte de magia una imagen cotidiana y aparentemente normal recobra un nuevo significado. Acompañadme y entenderéis lo que os digo…

Si nos fijamos en la visión de este martes a primera vista no hay nada que nos llame la atención sobre aquel vetusto Madrid, a parte del habitual vértigo y ajetreo que siempre aprieta a la Plaza de Cibeles. Custodiada por el Palacio de Comunicaciones y el Palacio de Linares, en el horizonte la Puerta de Alcalá parece sacar pecho con orgullo. Muy feliz se las prometía entonces, hasta que llegó la Torre de Valencia.

A ras de suelo un congelado bullicio, una tela de araña tejida con raíles de tranvía y unos atrevidos peatones que tomaban la calle sin temor, esquivando vagones, coches y demás peligros andantes. Hasta ahí todo normal. La sorpresa llega cuando nuestro repaso visual se topa y detiene en la búsqueda de la Diosa Cibeles. En su lugar encontramos una pirámide de ladrillos de tonalidad blanquecina. Es este indicio el que nos ubica en el tiempo amigos, estamos entre los años 1936 y 1939. El hecho de que este monumento estuviese tapado y protegido sólo puede significar una cosa: En el momento en el que se tomó la fotografía Madrid, y todo un país, estaban en plena Guerra Civil.

Es a partir de ese momento cuando volvemos a revisar la fotografía y nos sorprende la aparente normalidad que se respira en la imagen y con la que se vivía en Madrid a pesar de que la ciudad y su gente estuviesen viviendo un auténtico drama, un conflicto bélico que fracturó en dos el país. Desde luego, nadie en un primer momento viendo esta imagen podría pensar que se realizó durante la guerra, viendo tanta gente paseando por la calle y los vehículos transitar como si nada. Imagino que hasta a esas extremas circunstancias el ser humano es capaz de acostumbrarse y precisamente, para tratar de evadirse de ellas, tratan de mantener sus rutinas de la mejor manera posible.

Madrid en 1937

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4 comentarios

  1. angelaloncas@hotmail.com el

    Estimado Manu: No son ladrillos los que cubren la fuente de la Diosa Cibeles, sino sacos llenos de tierra. Por lo demás un estupendo post.
    Muchas gracias
    Ángel

  2. Aprovechando que al fondo se ve la Puerta de Alcalá, animo a que la próxima vez que paséis cerca de este emblemático monumento os fijéis en las marcas mal disimuladas que tiene, debidas a la metralla de las bombas.

  3. Los sacos terreros que cubrían la Cibeles debían tener un recubrimiento de ladrillos. Lo que dice Manu es correcto. No se subir fotos, pero meter en Google Cibeles Guerra Civil y echad un vistazo

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