La leyenda negra y fúnebre que persigue al Viaducto de la Calle Segovia no es fruto de la literatura, ni de los suspiros urbanos, atiende a una realidad, a un dato objetivo que quizás muchos han pasado por alto.

Es rara la conversación en la que salga este escenario de Madrid y no aparece, tarde o temprano, la palabra “suicidio”. Pero ¿Por qué? ¿Qué tiene esta construcción para que, ocho días después de su inauguración, en 1874, ya dos personas decidieran arrojarse al vacío desde él? ¿Hay alguna fuerza misteriosa y malvada que se ha apoderado de él desde sus orígenes? La verdad que no, os explico.

Este viaducto fue una necesidad de Madrid (planteada e impulsada desde la Corte) quienes querían una solución arquitectónica para poder ir desde el Palacio Real a la Basílica de San Francisco el Grande de manera rápida. Hasta entonces, el problema lo encontraban en el denominado Arroyo de las Fuente de San Pedro, que partía en dos la Calle de Segovia, abriendo una importante brecha que impedía la comunicación entre los dos citados puntos. Para salvar este desnivel se propuso construir este viaducto, dicho y hecho. Tras unos meses de obras, el viaducto original con estructura de hierro, ya era real.

Viaducto de la Calle Bailén, en 1880. Madrid

Viaducto de la Calle Bailén, en 1880

Es ahora cuando nos tenemos que transportar a ese Madrid del último tercio del Siglo XIX. Cuando en la ciudad no había casi ascensores (curiosamente el primer elevador llegó a la capital el mismo año que el viaducto, en 1874). Esto hacía que las viviendas no tuviesen demasiadas alturas, tres en la mayoría de los casos. Esto hacía, también, que quizás, los suicidas más dubitativos no viesen claro conseguir su propósito saltando desde un tercer piso (o cuarto en algún caso). Es entonces cuando, tras su inauguración, el viaducto de la Calle Bailén se descubre como una práctica y eficiente opción para este trágico fin. Sus 23 metros de altura lo hacían un precipicio letal y único en Madrid, en una ciudad de casas bajas y lo más importante, accesible a cualquiera. Por esta cuestión de alturas, se empezó a gestar la leyenda negra de este lugar de Madrid. Todo en la vida tiene una explicación y este caso, no iba a ser menos.

Viaducto de la Calle Bailén. Madrid

Viaducto de la Calle Bailén. Fotografía de Catalá-Roca

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1 comentario

  1. Creo recordar que hubo un accidente mortal en el viaducto mientras se filmaba una película. Al especialista se le puso una cuerda demasiado larga y se estrelló contra el suelo. Fue hace unos años.

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