Este mayo se cumplirán 100 años, ni más ni menos, desde que el Cine Ideal, situado en la calle Doctor Cortezo (cerca de la plaza de Jacinto Benavente, en Madrid), se abriera como una de las primeras salas de proyecciones estables de la ciudad. Y prácticamente del país. Un siglo de películas y teatro que podemos seguir disfrutando desde que Cines Yelmo tomara bajo su tutela este edificio y su cartelera en 1990.

Así que, efectivamente, no te equivocarás si dices que el Cine Ideal vivió, mostró, compartió y emocionó con las películas que surgieron de una industria cinematográfica que todavía estaba dando por aquel entonces sus primeros pasos. ¿Os imagináis el asombro de su primer público? ¿La magia que pudo haber sentido un niño madrileño al ver por primera vez esa cosa llamada “película”?

Esa esencia del cine, esa magia, es lo que pretendió capturar José Espelius al erigir el edificio del Cine Ideal. Espelius fue un arquitecto donostiarra con amplia experiencia en teatros: el Muñoz Seca, el Reina Victoria, el Cine Royalty, por ejemplo, así como la plaza de toros de Las Ventas son obras suyas. José Espelius, sumergido en el estilo modernista, planificó un cine hermoso y abundante en decoración, sobre una base de apariencia industrial: el Ideal sería un lujoso “almacén” que guardaría detalles mágicos. ¿Una alegoría de la industria cinematográfica?

Espelius dotó a su cine de una ornamentación modernista de una calidad poco común, tanto fuera, en la rica fachada (desgraciadamente hoy perdida), como dentro, donde destacan los zócalos, azulejos y unas extraordinarias vidrieras atribuidas a la gran casa de artesanos Maumejean, restauradas en el 2002. Rebosantes de cromatismo y viveza, estas vidrieras están formadas por un gran escudo central flanqueado por pavos reales, en cuyo interior una joven de sonrisa misteriosa apoya la cara sobre un proyector encendido. ¿Sonríe a los visitantes que pasan frente a ella? ¿O sonríe viendo la película que emite el proyector?

En 1932 el Cine Ideal se adaptó para poder representar también obras de teatro y zarzuela, de gran interés para el público madrileño, que así pudo tener otro escenario en el que disfrutar de los grandes clásicos del género español. Desgraciadamente, con el paso de las décadas, el que fuera presentado en 1916 como “el coliseo más moderno de Madrid” acabó decayendo y presentando síntomas de ruina. Sus últimos años los pasó programando maratones nocturnas de cine fantástico y de terror.

Podría haber acabado convertido en un casino, un centro comercial o una sala de fiestas, pero afortunadamente el Cine Ideal tuvo una segunda oportunidad cuando en 1990 la empresa Yelmo Cines apostó por reformar y recuperar el viejo teatro. Y también aquella esencia del cine más puro, ofreciéndote en sus minisalas obras en versión original. Una apuesta necesaria para los amantes del cine. ¿Quieres vivir su magia?

Cines Ideal, en Madrid

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2 comentarios

  1. Recuerdo con cariño aquellas maratones de cine de terror a las que me llevaba mi padre de pequeño. Y la entrada del cine decorada con figuras de los clásicos monstruos.

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