Hay fotos que cuando las visualizas, en un primer momento generan cierto desconcierto, desubicación. Tomas tan originales y rompedoras con lo visto anteriormente que cuando uno se detiene en ella unos segundos no asume el grado de realidad existente en lo que tiene ante sus ojos. Tras el desconcierto y posterior entendimiento sólo queda reconocer el mérito del artista (o fotógrafo, en este caso da lo mismo). Una de esas pocas imágenes que difícilmente se olvidan.

Este maravilloso proceso es que me sucedió hace unas fechas cuando el autor de esta fotografía se puso en contacto conmigo a través de Instagram. Su nombre es @fedegut y me invitó a conocer su trabajo y la verdad, aquello fue un flechazo virtual en toda regla. Puntos de vita casi oníricos, una Madrid casi irreconocible, nuevo y muy vivo. Pronto tuve claro que no tardaría en publicar una de sus fotos en esta sección.

Aunque es difícil elegir una, me quedé completamente cautivado de esta toma de nuestro querido Palacio de Cristal. Fotografiado hasta la saciedad, a vista de pájaro resulta precioso verlo como se hace diminuto ante la frondosidad y los colores del Parque del Retiro. Un decorado que muchos hemos palpado, pisado y sentido y que jamás imaginamos ver así. Una fotografía relajante y bellísima que tenía que compartir con todos vosotros sí o sí. Gracias a la gente que se empeña en descubrirnos nuevas maneras de observar la ciudad, mostrándonosla como nunca. Madrid ha sido, es y siempre será infinito.

Os invito a seguir a este fotógrafo para no perderos maravillas como ésta.

Cristal

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