En esta sección de la postal de la semana siempre trato de recoger miradas únicas…
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Plaza Mayor, Plaza de Isabel II, Plaza de Santo Domingo… Son numerosas las explanadas de…
Verde y azul, una magnifica combinación que nos evoca esos días primaverales de Madrid en…
Es una enorme lástima lo que supone para una ciudad la desaparición de cualquiera de…
Si en nuestros días algún enclave de Madrid puede ser tachado de “colorido” ese es…
Dicen que lo bueno también cansa. Por este motivo imagino que Alfonso XII , hastiado…
¿Nunca habéis tenido la sensación de que, cuando estabais de camino a casa, habéis visto…
Un público atento y absorto, un escenario como la Plaza Mayor y una fecha: 1905. En el recuerdo de hoy nos detenemos en este charlatán y su incógnito discuros.
Aquí está la crónica de un reencuentro necesario, el que hace unas fechas me llevó a caminar por La Latina que nunca sale en las guías turísticas pero que resulta igual de vital para conocer y explorar Madrid.
Todo indica que, cada año que pasa, será más improbable que Madrid amanezca vestido con un manto blanco. Por ello tenemos que recurrir al embrujo de las fotografías antiguas, para quitarnos el mono de aquellos inmaculados despertares.
Hubo una época en la que en el corazón de Madrid era posible sentarse en un banco y ver la vida pasar durante horas con calma y atención. Una quimera en nuestros tiempos que ahora miramos con recelo.
Miradas llenas de ilusión, una calma tensa en plena Puerta del Sol ¿El motivo? El sorteo de Navidad del año 1952 que Francesc Catalá Roca reflejó con una elegancia y espíritu únicos.
Saltamos al año 1950 y nos dejamos engatusar, una vez más, por esos retales de vida eternizados por Catalá Roca. Hoy acudimos hasta el Arco de Cuchilleros donde, el paso de gente, ha sido una constante de su vida.
¿Cambiará tanto la vida en Madrid de aquí un siglo tal y como lo percibimos cada vez que nos detenemos en alguna fotografía antigua de Madrid? Mientras tratamos de buscar una respuesta a esta incógnita demos un paseo por la antigua estación de Atocha y sus inmediaciones.
Una perspectiva diferente a la que estamos acosutmbrados de la Gran Vía, un horizonte amplio y puro que nos cautiva como ninguno. Así es la postal de la semana,

