Calle Preciados, en MadridCon la revolucionaria llegada de internet a nuestras vidas, uno de los sectores que más se ha visto alterado es el de la moda. Antes, la ropa que podíamos comprar se limitaba a las tiendas de las que disponíamos en nuestra ciudad. Desde hace años estamos a varios golpes de ratón de encontrar la ropa que queramos y sin movernos de casa.

Los hábitos de los consumidores, poco a poco, han ido cambiando. Ahora un grueso importante de la compra de ropa que se realiza a nivel mundial se hace a través de la pantalla y en Madrid, cada vez más tiendas son conscientes de ello y han optado por abrir, de manera paralela, su propia tienda online. Ya no sólo las grandes franquicias, sino también, las tiendas más pequeñas y modestas.

Siguiendo la estela que han marcado grandes plataformas como por ejemplo Zalando, otras tiendas y fabricantes, se han lanzado a montar sus tiendas virtuales, conscientes de que es una ventana abierta al mundo global y que les permitirá mostrar sus productos no sólo a cuantas personas desfilen por delante de su escaparate, sino a cualquiera que se aventure a comprar ropa a través de su ordenador, tablet o teléfono móvil.

Es lo que ocurre con una de mis marcas preferidas, El Ganso, cuya primera tienda abrió las puertas en la Calle de Fuencarral, en 2004 y ahora, gracias a su tienda online puedo adquirir su ropa sin vivir en Madrid. Otros ejemplos similares los encontramos en Malababa, una tienda con dos locales en Madrid donde comprar bolsos, bisutería, etc.. y que también brinda la oportunidad de adquirir sus productos por medio de su web.  Un último ejemplo sería la tienda de ropa vintage Sister Jane, escondida en uno de los rincones más encantadores de Madrid, el jardín secreto de la Calle Hermosilla, del que ya os hablé en este post.

Las anteriores empresas lo que hacen es vender a través de sus respectivas web sus propios productos, de su firma, mientras que luego otras empresas como Zalando aglutinan en sus tiendas online a las principales marcas del mercado, de diferentes ámbitos y estilos, ofreciendo un enorme catálogo al cliente. Resulta curioso que los grandes diseñadores también hayan optado por sacar sus creaciones a la venta a través de sus páginas webs, algo impensable hace décadas, y que les sirve para acercarse y abrirse al público en general. Por citar dos ejemplos, podríamos hablar de David Delfín y de Amaya Arzuaga.

Vivimos en un mundo que va demasiado deprisa y en ocasiones por falta de tiempo, o por simple comodidad optamos por vestirnos gracias al mundo 2.0. Si te sientes identificado o identificada con ello, te interesará este artículo que realizó la revista ELLE y en el que aparecen citadas hasta 41 tiendas online. Ahora, tan importante o más como disponer de unos bonitos escaparates es tener una tienda online que facilite la experiencia al usuario y le haga repetir en su compra.

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