¡Qué placentero supone siempre voltear la mirada y caminar por el pasado! En Madrid, cada rinconcito tiene sus raíces, sus hazañas, su intimidad. En esta ocasión os sirvo de menú una calle que cambió de nombre, una gama de hermosos vehículos y de postre, un desaparecido coso taurino.

Como siempre, lo primero de todo es ubicarnos, de la manera más precisa posible, en el tiempo. Estamos en el año 1922 y mientras en otros puntos de Madrid la ciudad estaba patas arriba, con las obras de la Gran Vía o los trabajos de construcción del Metro, en otros lugares, más nobles y pomposos, todo se respiraba más sereno y cordial.

En esta bonita postal que nos lleva al distrito de Salamanca, y que por momentos nos hace pensar que se trate de un anuncio publicitario para promocionar distintos vehículos, tenemos ante nuestros ojos la originalmente denominada Calle de la Plaza de Toros, por motivos obvios,  y que hoy todos conocemos como Avenida de Felipe II. Espaciosa y aireada, su constitución, tal y como apreciamos, no ha sufrido grandes modificaciones con el paso del tiempo. Sí su firme y elementos, que padecieron las obligadas adaptaciones a los tiempos modernos. Su alma, no permutó mucho.

Y en este lugar, algunos ya lo sabréis y a otros les sorprenderá, se levantaba la Plaza de Toros de la Fuente del Berro o de Goya. Estuvo allí desde 1874 hasta 1934, año en el que dará el relevo a la Plaza de las Ventas. No obstante, sobre dichos terrenos se siguen congregando miles de madrileños con relativa frecuencia. En ese punto se alza ahora el Palacio de Deportes de la Comunidad de Madrid.

Una mirada al pasado en la que se reciben numerosos cambios pero que sin embargo, hay algo en la escena que nos da la sensación de que el paso del tiempo, no se ha dejado sentir tanto como en otros lugares de Madrid. Un paisaje diferente sí, pero con un corazón inalterable.

Plaza de Toros de Goya

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