Escribo estas líneas durante mi enésimo viaje en tren a la capital, una de mis tantas idas y venidas entre Pamplona y Madrid. Como siempre, mi punto de destino es la Estación de Atocha, ese gigante silencioso que seguramente me recibirá de un modo muy distinto al que vemos en la fotografía antigua de esta semana.

Cuando llegas a la antaño llamada Estación de Mediodía (una denominación que a todos los que hayáis jugado al Monopoly os sonará un poquito) hay un momento que te lanza de bruces a la realidad de esta vasta ciudad. Cuando sales al exterior y observas esas interminables hileras de taxis que se adueñan de hasta tres carriles de asfalto. Un enjambre de luces verdes deseosas de clientes y de emprender carreras. Un recibimiento voraz y casi hostil que nada tiene que ver con el que hace décadas padecían los pasajeros de esta estación en 1929, año en el que está fechada la foto.

En aquel Madrid de finales de los años 20 los recién llegados a la capital salían de la estación y se encontraban una imagen tranquila y despreocupada. El edificio ha mantenido intacta su elegancia y aspecto pero el ritmo frenético que hoy la rodeada, espoleado por las continuas oleadas de viajeros, no tiene nada que ver con el panorama que nos muestra la instantánea que hoy estamos disfrutando.

Rústicos carromatos tirados por animales y personas conformaban el paisaje de aquella Estación de Atocha que ya apuntaba maneras como centro de comunicaciones en Madrid. Una maravillosa mirada que nos transmite la calma que toda pequeña ciudad siempre hace valedora entre sus méritos. Sin duda, una imagen opuesta a la que intuyo me encontraré en unos minutos, cuando el traqueteo de este tren se silencie por completo y una vez más arribe a mi querido destino.

Estación de Atocha en 1929, Madrid
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2 comentarios

  1. María Ángeles Castaño el

    Me encanta la foto, realmente tan distinta a lo que hoy es este enclave madrileño. Yo no vengo de Pamplona, preciosa ciudad, yo he vivido siempre en Madrid y he visto este lugar desde todas las miradas posibles, con su horrible puente colgante (que desconcertaba y que alguien decidió destruir), con su ajetreo, saliendo o entrando en el metro, saliendo de la estación, pasando en coche, andando, en el autobús … Madrid es precioso, Madrid es mi hogar (sobre todo cuando me encuentro a miles de kilómetros). Gracias por la foto que es realmente hermosa.

  2. Obvio, el Madrid de 1929, no tiene nada que ver con el actual, excepto en una cosa, en ambas épocas eran tiempos convulsos por crisis provocadas por cerdos avariciosos. Aparte de todo, Atocha siempre ha sido un centro vital para Madrid, siempre ha sido su corazón de las comunicaciones. Yo siempre he opinado que en Madrid hay dos centros; la Puerta del Sol y Atocha.

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