Contrastes y extrañeza. Esto es lo primero que a uno le viene a la cabeza cuando contempla la fotografía antigua a cuyo interior nos transportamos esta vez. Es fácil identificar que nos encontramos en la Calle Princesa pero con ciertos aspectos en los que merece la pena detenerse durante unos instantes.

La absoluta protagonista de esta imagen es la Iglesia del Buen Suceso a la que notamos como dispersa y confundida en medio de un entorno que evolucionó de forma rápida. No intentéis buscar en la actualidad aquel templo sobrio levantado en 1868 y que originalmente vivió en la Puerta del Sol, ya que al poco de cumplir el siglo de edad, en 1975, fue derribado y sustituido por otro de aspecto futurista y moderno que es el que se mantiene en nuestros días. En aquellos días sus posesiones, como vemos, abarcaban hasta la misma acera, hoy ha reculado unos cuantos metros y se ofrece más discreta.

Aquella Calle de la Princesa conservaba todavía la elegancia y buenos propósitos de los tiempos pasados pero, guiño a guiño, se fue contagiando de todos los síntomas de esa enfermedad llamada ‘modernidad’. Uno de los más notorios fue la aparición del Hotel Meliá Princesa al que, inconscientemente vinculamos a los tiempos actuales y que de alguna manera nos choca ver en vestido en blanco y negro y posar de la mano con una vecina de, nada más y nada menos, que el Siglo XIX.

Por eso os hablaba de contrastes, sorprende ver que coincidiesen en el espacio dos compañeras de viaje que, en principio, pudieran parecer bien lejanas. Pero ahí estaban, una echando a andar como quien dice y la otra, apurando sus últimos días. Ambas se solaparon durante unos años. Dos caras de Madrid que confluyeron en el tiempo y fueron testigos del  desarrollo y madurez de la Calle Princesa que hoy, late como pocas.

La imagen de hoy nos  permite pasear por el Madrid de los años sesenta, por una ciudad a la que le faltaba poco por seguir apurando sus días de tranquilidad. Pero que os voy a contar de éso que vosotros no sepáis…

Iglesia del Buen Suceso

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1 comentario

  1. Probablemente el peor destrozo de los muchos que se hicieron en esta ciudad en aras de la “modernidad”, o del pelotazo urbanístico, para que nos entendamos.

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