Mercado de la Cebada, en 1920, MadridTal día como hoy de 1875 Madrid hacia un guiño hacia la modernización al inaugurar dos nuevos y flamantes mercados, el de los Mostenses y el de la Cebada. El segundo será el protagonista del secreto de hoy gracias a una foto que nos evoca movimiento, cariño y una buena dosis de añoranza.

Siempre que he paseado por La Latina y he caminado a su vera he tenido la sensación de que el Mercado de la Cebada desprende un aire apesadumbrado que nada tiene que ver con el resto de la zona. No sé cual es el motivo pero siempre luce melancólico y triste, como un enamorado al que le acaban de dar plantón en su cita más soñada. Creo que la magia de esta foto reside en el hecho de que ya en 1920, fecha de la misma, a pesar de la incesante actividad que lo invadía y de su aspecto anterior, su alma ya parecía caminar cabizbaja.

El origen de este mercado se intuye allá por el Siglo XVI y va íntimamente ligado a la Puerta de Toledo. Entonces, ésta era uno de los principales accesos a Madrid así que muchos comerciantes comenzaron a instalar en el mismo solar que hoy ocupa el mercado improvisados puestos al aire libre en el que despachar sus lozanas mercancías. Aquellos tenderetes con el paso de las décadas quedaron en evidencia debido a su poca salubridad por lo que en 1868 hubo que buscar una solución: construir un mercado en condiciones.

Las obras arrancaron en 1870 y concluyeron en 1875, siendo inaugurado precisamente tal día como hoy, un 11 de junio, por el Rey Alfonso XII. Claramente inspirado en el Mercado de Les Halles en París, el nuevo mercado de abastos en Madrid pronto se hizo un nombre gracias a su modernidad y su arquitectura de hierro. Es aquel mercado original el que luce en la foto que os traigo hoy, como vemos, la actividad y el bullicio en torno a él eran de primer nivel. Gente que se acercaba a hacer la compra, porteadores de mercancías, carruajes aparcados… todo fluía sin problemas menos el propio mercado que ya entonces se mostraba ligeramente destartalado.

Finalmente, por problemas de higiene y acondicionamiento, se derribó en 1956 y es entonces cuando se construye el mercado actual y que hoy en día contemplamos. Un mercado mucho más funcional que tampoco tardó demasiado en sacar a la luz todas sus penas y temores. Las veces que me he introducido en él y lo he paseado siempre he tenido la percepción de alguien le robo su juventud y le emplazó directamente a soportar los momentos más amargos de su vida.

Hace no mucho el colectivo Boamistura hizo una gran intervención en el mismo coloreando de tonos vivos y llamativos sus cúpulas y fachadas. Una imagen que se contrapone totalmente al aspecto lúgubre y luctuoso que regalaba, por ejemplo, en la foto. Sin embargo, su alma necesita algo más que varias capas de pintura para recuperar la sonrisa perdida.

Mercado de la Cebada, en 1920, Madrid

 

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