Estoy más que convencido que una de las expresiones más repetidas en las últimas horas, y seguramente en las jornadas venideras, ha sido la de “Madrid es un infierno”. Quizás suena exagerado pero no lo es, temperaturas superiores a los 30ºc a las once de la noche no merecen menos y es por ello que hoy quiero hablaros de un lugar, aún vivo de la capital, que hace siglos fue bautizado con el poco halagüeño y cautivador nombre de Callejón del Infierno. Estoy seguro que has pasado a su vera en más de una ocasión.

Desde la Plaza Mayor parten un total de diez accesos que la comunican con el exterior, una decena de pasos que expanden su vida más allá de su cuerpo cerrado. Todos se ofrecen luminosos, con paso incesante de vidas y con una aspecto alegre. Todos menos uno. Si habéis paseado por la Calle Mayor, a la altura del número 33, probablemente os ha llamado la atención uno de estos accesos que comunican con la emblemática plaza y que se ofrece oscuro y casi amenazante, es a él a quien buscamos.

Callejón del Infierno, Madrid

De aspecto descuidado, desde 1854 arrastra el paradójico nombre de Calle del Arco del Triunfo. Digo paradójico porque con esa nomenclatura uno se imagina una vía de aspecto elegante y pomposo y no lo que esta realidad madrileña nos ofrece. Sin embargo, durante años la denominación de este lugar respondió a la de Callejón del Infierno. La pregunta es ¿Por qué? No dejéis correr vuestra imaginación, ideando crímenes atroces cometidos bajo sus sombras. El nombre procede del segundo de los tres incendios que ha sufrido la Plaza Mayor, concretamente al del año 1672. Al parecer las llamas se abrieron paso sobre su fino cuerpo y asomaban al exterior (a la Calle Mayor) con gran virulencia y rabia. Durante esos angustiosos momentos el fuego se adueño de este callejón y los vecinos compararon su aspecto con el del mismísimo averno. Fruto de aquel parecido nació el Callejón del Infierno.

No deja de resultar llamativo que en el número 2 de esta pequeña callejuela viviese Martín Merino, el conocido ‘Cura Merino’ famoso por su intento de regicidio contra Isabel II a la que incluso llegó a apuñalar y por lo que fue ejecutado en el garrote vil en 1852. También tuvo su vivienda en esta calle el sacerdote Cayetano Galeote quien asesinó en 1886 con un revólver al obispo de Madrid, Narciso Martínez quien terminó sus días encerrado a perpetuidad en un manicomio de Leganés. Así visto, quizás este callejón si que tenga algo de satánico y maldito ¿No creéis?

El Cura Merino

De los diez accesos de la Plaza Mayor todos conviven con la visita constante de turistas y vecinos a excepción de esta callejuela que parece mirar de reojo y con envidia las vidas alegres de sus hermanas. Un macabro pasado parece perseguir a este céntrico lugar de Madrid. ¿Hasta cuando?

Callejon del Infierno

Fotos de la entrada sacadas de Joseandpepe.blogspot

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