¿Qué tienen que ver Cleopatra con un desaparecido café de Madrid? A priori podríamos pensar que poco o nada pero hoy os traigo este secreto que viene decidido a desmentir tal afirmación y es que, como vamos a comprobar en las próximas líneas este histórico personaje pareció inspirar un bulo que acabó con la vida de uno de los locales más conocidos de la Villa de primeros del Siglo XX.

Pero hagamos historia. El Café Cervantes original se inauguró en el año 1838 y ocupó varias localizaciones hasta que llegamos al que protagoniza la anécdota que nos ocupa. Estamos en 1868 en la esquina que hacen las calles de Alcalá y Barquillo y donde hoy se alza una de las puertas más imponentes de todo Madrid, la del Instituto Cervantes, primitiva sede del Banco Español del Río de la Plata y proyectado por Antonio Palacios. En esa concurrida esquina se emplazó este bullicioso establecimiento.

Su vida fue próspera en las primeras décadas y su fama fue en subiendo como la espuma de muchos de los cafés que en él despachaban. Tan bien le iban las cosas que incluso a las puertas del Siglo XX sufrió un importante lavado de cara en  modo de lujosa reforma.  Pero pronto, casi sin saber porqué, su buena reputación se fue al garete, en forma de doloroso rumor. Y es aquí donde recuperamos la figura de Cleopatra.

Por todo es sabido la excéntrica leyenda que narra como la antigua Reina de Egipto se bañaba, a diario, en leche de burra para mantener su belleza y el tono blanquecino de su piel. Cierto o no, este dato pareció inspirar un artículo publicado en el noticiario ‘El Escándalo’ que aseguraba que una famosa marquesa de Madrid tenía la costumbre de darse baños en leche (de vaca eso sí) con el mismo propósito. Lo curioso de este cotilleo no era el baño en sí, sino lo que la noble hacía posteriormente con la leche: vendérsela, obviamente a un precio muy inferior, al dueño del Café Cervantes. Liquido que éste posteriormente administraba a su clientela.

El chisme no tardó tiempo en recorrer todo los rincones de Madrid y, sus potenciales clientes optaron por evitar tomarse allí consumición alguna ante la duda sobre la noble procedencia de la leche que allá se utilizaba. El dueño del establecimiento incluso hizo un comunicado en la prensa pero éste no tuvo efecto alguno. El bulo fue creciendo de modo imparable hasta avocar al cierre al Café Cervantes. ¿Una ruina premetidada? ¿Un secreto desvelado? Todo apunta a, quizás, una venganza con muy malas intenciones. Una venganza (sin duda) con muy mala leche.

Café Cervantes en Madrid

Foto de la entrada extraída del blog Antiguos Cafés de Madrid.

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