Modelo de 'pedrito', en las calles de Madrid Es muy conocida la afición del pueblo madrileño de rebautizar con motes algunos de los elementos urbanos que componen la ciudad. Le pasó por ejemplo a la Torre Madrid a la que muchos conocen como ‘la jirafa’ o a las Torres de Colón, apodadas ‘el enchufe’ por su original remate. Hoy toca conocer el momento exacto de la historia de Madrid en el que la ciudad se llenó de ‘pedritos’.

Lo primero que toca aclarar es ¿a qué se llamaban pedritos? La respuesta es sencilla, a un tipo de papelera, de cuyo paso por Madrid sólo quedan como testimonio diversas fotografías, y que se colocaron por toda la ciudad en el año 1934. Lo más característico era su aspecto achatado y redondeado por la base. En esta imagen podéis ver a una señora posando junto a un ‘pedrito’.

Señora posando con un 'pedrito', en Madrid

Disipada la primera duda toca resolver el siguiente enigma, el porqué de su curioso nombre. El motivo es el parecido que los madrileños sacaron rápidamente al aspecto de estas papeleras con la silueta del que entonces era Alcalde de Madrid, Pedro Rico López. Abogado y de ideología republicana, estuvo al mando de la gestión de la ciudad durante dos etapas, la primera entre 1921 y 1934 y la segunda, algo más breve, durante nueve meses del convulso 1936. Aquí os dejo una fotografía suya de la que podéis deducir porqué los madrileños apodaron a estos recipientes ‘pedritos’.

Pedro Rico, Alcalde de Madrid

Por cierto, los republicanos durante la Guerra Civil también le pusieron el mismo nombre a un modelo muy concreto de avión, el modelo canadiense Grumman G-23, característico por su tripa. Un homenaje mucho más serio es el que le dio la ciudad de Madrid al poner su nombre, Calle de Pedro Rico a una vía del callejero madrileño, paralela a la Avenida de la Ilustración. Por último os dejo parte de un texto aparecido en la revista Crónica, en septiembre de 1934, en la que se hablaba de la invasión de ‘pedritos’ sufrida por Madrid y de los muchos y variados usos que la gente empezó a darles:

Las calles se han llenado de «pedritos»; naturalmente, los periódicos se han llenado estos últimos días de artículos dedicados a los “pedritos”. Así como así, el escritor no puede desperdiciar un tema de actualidad, por insignificante que parezca.
Sin embargo, los artículos sobre los «pedritos» han sido poco documentados y nada respetuosos. Los “pedritos” no han sido tomados en serio. Pasarán los años, y un día algún cronista oficial de Madrid tendrá que hacer la historia de los “pedritos”.
Buscará sus datos en las viejas colecciones de los periódicos, y no podrá hallar otra ,cosa que las pequeñas bromas publicadas sobre los “pedritos”. No se ha conseguido aún que los “pedritos” sirvan como papeleras, en cambio sí está demostrado que pueden ser utilizados de diversos modos:

Los borrachos lo emplean como poste de amarre, con preferencia al farol, porque no hay necesidad de manchar el suelo.

Los banderilleros de la calle de Alcalá, como descanso para sus espaldas.

Las mamas prematuras, para depositar a ese niño recién nacido que antes se dejaba en un solar o a la puerta de una iglesia.

Los chicos, para jugar al goá gigante.

Los terroristas, para dejar sus bombas.

Con el tiempo, es posible que los “pedritos” sirvan para tirar papeles, que, inevitablemente, irán al suelo del mismo modo que las colillas arrojadas a la escupidera nunca caen dentro. El Ayuntamiento no pierde la esperanza. Con el tiempo, es posible que los “pedritos” sirvan para recoger papeles.

Otro curioso secreto de los miles que forman parte del colectivo de Madrid y con que deja claro el especial del humor con la que su pueblo siempre ha afrontado la vida y sus avatares.

Modelo de 'pedrito', en Madrid

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3 comentarios

  1. Un ejemplo de nuestro humor es la calle de La Verdad. Está en Carabanchel (Barrio de Comillas) y en ella está el cementerio de San Miguel (muy bonito, por cierto). Tiene ese nombre porque no hay mayor verdad que la que muestra la sacramental: la muerte.

  2. Hola Manu, brutales tus post como siempre.

    Un comentario respecto a ” a un modelo muy concreto de avión, el modelo canadiense Grumman G-23, característico por su tripa.”

    Este modelo de avión fue diseñado por la US Navy y curiosamente me parece recordar que es el primer modelo de “caza” con tren de aterrizaje retráctil.

    Es curiosa la forma que llegaron a parar dichos aviones al bando Republicano.

    La firma canadiense Canadian Car and Foundry Company adquirió la licencia de producción del FF-1, del que completó un total de 52 ejemplares (algunos de ellos ensamblado a partir de componentes fabricados en los Estados Unidos). Treinta y cuatro ejemplares fueron ficticiamente “comprados” por el gobierno de Turquía en 1937, pero en realidad, una vez que el buque que los transportaba recaló en Barcelona, fueron entregados a las Fuerzas Aéreas de la República Española (FARE). Al termino de la guerra se pudieron recuperar 9 unidades en estado de vuelo, que pasaron a engrosar el inventario del Ejército del Aire de España designados como R.6

    Saludos!!!

  3. Un pequeño apunte, el Grumman G-23 no es canadiense, es estadounidense. El modelo que llegaba a España estaba, eso sí, fabricado bajo licencia en Canadá por la Canadian Car and Foundry.

    No recuerdo el apodo de “Pedrito” para esta aeronave, sino “Delfín”, eso no signigica que no le llamaran pedrito, solo digo que no conocía ese mote. El que sí es seguro que era apodado “Pedro” es el Heinkel 111 (y posteriormente el CASA 2111), dado que sus tres primeros pilotos españoles se llamaban así

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