Browsing: rastro

En esta ocasi√≥n nos asomamos a las calles de Madrid para darnos cuenta, secreto a secreto, de los numerosos v√≠nculos existentes entre la capital y la isla caribe√Īa.

Por las calles de la Villa surcan leyendas y relatos de terror protagonizados por numerosos espectros, algunos hasta con nombre propio. Conozc√°mos su historia y donde podemos ser sorprendidos por su temible presenci.

La siniestra historia de la Calle de la Cabeza

Hoy es viernes y esta noche toca aventura gastron√≥mica pero para que vay√°is haciendo tiempo os voy a dejar con una historia un poco macabra, una leyenda que cinco siglos despu√©s a√ļn perdura entre nosotros y que da nombre a una c√©ntrica callejuela de Madrid, la Calle de la Cabeza.

Si hab√©is pasado por esta peque√Īa calle, situada entre Tirso de Molina y Ant√≥n Mart√≠n, seguramente los azulejos donde viene su nombre habr√°n llamado vuestra atenci√≥n. Una costumbre, en el centro hist√≥rico de Madrid, es que las se√Īales donde est√° el nombre de la calle viene con una ilustraci√≥n que, de alg√ļn modo, se identifica con el nombre de la misma. √Čsto se hac√≠a para que la gente analfabeta, pudiese reconocer las calles.

El caso es que el dibujo que representa esta calle (foto que acompa√Īa a la entrada) ya es bastante explicativo pero mejor contaros la leyenda, tal y como dicen que ocurri√≥… Por lo visto, en el Siglo XVI viv√≠a all√≠ un rico sacerdote con un criado portugu√©s. El sirviente, guiado por la envidia y por sus m√ļltiples deudas decidi√≥ acabar con la vida de su amo, decapit√°ndolo y huy√≥ con su bot√≠n. Con el paso del tiempo, el crimen fue quedando en el olvido, ni la cabeza ni el culpable aparecieron.

A√Īos m√°s tarde, el sirviente, ahora convertido en caballero, regres√≥ a Madrid y mientras paseaba por la zona del Rastro decidi√≥ comprar una cabeza de carnero para la cena. Tras finalizar su compra, coloc√≥ la cabeza bajo su capa y opt√≥ por volver a casa. Un alguacil observ√≥ las gotas de sangre que el caballero iba dejando a su paso, y extra√Īado opt√≥ por darle el alto. Ante la pregunta del vigilante, el caballero respondi√≥ que simplemente, se trataba de su cena.

La sorpresa para todos, especialmente para el antiguo sirviente, lleg√≥ cuando la fue a mostrar, puesto que la que apareci√≥ fue la cabeza del sacerdote que hab√≠a asesinado unos a√Īos atr√°s. El asesino no tuvo otra opci√≥n que confesar su crimen, fue encarcelado y ahorcado en la Plaza Mayor mientras que la calle donde se cometi√≥ la barbarie pas√≥ a ser conocida, ya pasa siempre, como la Calle de la Cabeza.