En muchas veces el acierto y encanto de la fotografía reside en captarla en el momento e instante adecuado. Muchas veces es un brevísimo fragmento de tiempo que pasa totalmente por alto para los ojos del resto excepto para los del acertado y atento fotógrafo. La única forma posible de hacer eterno un momento curioso y llamativo como el que nos ocupa esta semana.

La postal que quiero compartir hoy con vosotros es obra de Álvaro Santos, aquí podéis ver más fotografías suyas, y fue tomada en la Plaza de Jacinto Buenamente. En esta ocasión al barrendero eterno de Madrid, esa misma escultura que muchos en el día a día comparten con un mimo, le salió una carnal competencia. La de un trabajador del servicio de limpiezas de Madrid que se afana en su labor mientras ignora a su metálico compañero.

Entre ambos forman una imagen poética y entrañable, una composición que ni pensada hubiese logrado desprender tanta fuerza y que, por su espontaneidad nos engancha por completo. La pregunta es ¿Cuántos instantes de este calibre suceden en el día a día en Madrid? Seguro que miles, así que tratad de ir despiertos y con los ojos bien abiertos para que no se nos pase ninguno por alto.

Fotografia barrenderos Alvaro Santos, Madrid

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