A veces necesitamos otro punto de vista al que estamos acostumbrados para que cambie la percepción de lo que nos rodea. Una leve sacudida. Un golpecito en el hombro que nos despierte y nos invite a soñar con las miles de miradas que ni siquiera somos capaces de imaginar en una ciudad como Madrid. Denostada por muchos, la Catedral de la Almudena también saber posar con salero y donosura. Sólo es cuestión de mirarla desde el lugar adecuado.

Su pose más repetida es la que, a pie de calle y desde uno de sus laterales nos enmarca su fachada en forma oblicua. Una instantánea que cambia por completo si nos despegamos unos cuantos metros del suelo y la miramos de frente, a los ojos. Como quien se mide a un coloso en una batalla de tú a tú. Sólo así uno es capaz de asimilar sus enormes proporciones, la complexión de su cuerpo, el envidiable entorno que la flanquea.

Bajo un vivo cielo azul que se difumina en el horizonte, la Catedral de la Almudena se eleva impasible en una postal bonita y sorprendente. A su vera dos ciudades distintas, dos realidades que también hacen Madrid. A un lado se pierde la Calle Bailén, entre edificios y bullicio. Al otro los verdes destellos de los Jardines del Campo del Moro, un paraíso terrenal desconocido por muchos madrileños. Dos mundos que viven pegados sin tocarse, midiendo las distancias en todo momento.

Esta imagen, tomada por la empresa Air Pano, que se encarga de fotografiar ciudades desde las alturas, nos regala una bellísima instantánea que nos engancha por sus vivos colores y por su original punto de vista. Un momento precioso que nos muestra otra cara del Madrid más conocido.

Catedral de la Almudena, Madrid

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2 comentarios

  1. Bajo mi punto de vista, le falta nitidez a la imagen. O es un Photoshop poco trabajado o la lente no era la adecuada. No luce con todo el esplendor que debiera. ¡¡Lástima!!

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