La Paseante, en la Calle de la Palma, MadridUna de las virtudes que más me llama la atención de Madrid es el elevado número de esculturas que la habitan, a pie de calle. En muchos se confunden con los viandantes, como queriendo escapar del reconocimiento y de la fama que les otorgaría el vivir sobre un pedestal. Hoy nos perdemos por Malasaña en busca de una de ellas.

Si nos acercamos al portal 46 de la Calle de la Palma, en la puerta del Centro de Artes Aplicadas y Oficios Artísticos, nos damos de bruces con esta eterna estudiante de pose despreocupada e incluso provocativa. Los fríos inviernos de Madrid no suponen el menor problema para esta chica de pelo ensortijado y a la que la mayoría de la gente se refiere como “La paseante”. Ataviada con una camiseta de finos tirantes y una falda pegada a su bonita silueta pero con pronunciados pliegues, esta joven que llegó al barrio en 1999, desafía a los termómetros con gesto indolente.

Su ubicación discreta, en una de las aceras del animado Barrio de Universidad, hace que sólo sea visible por quien camina a su vera. Si la tratas de divisar desde la distancia te llevarás una decepción. Únicamente, quien parece ir a su encuentro o quien atraviesa dicho portal tendrán la fortuna de conocerla. De otro modo resultará imposible que nunca cruces tu mirada con esta sensual figura.

Fue a través de un concurso, convocado por la propia escuela de Artes y Oficios, cuando se empezó a barruntar su nacimiento. Su autor Roberto Manzano fue el elegido y ella la gran vencedora en esta iniciativa, al menos así lo creyó en un principio, ya que su vida ha estado marcada por numerosos incidentes. En el año 2009 ya apareció con un brazo arrancado pero aquello no fue su peor suerte. Un martes de julio de 2013 los vecinos se frotaban los ojos al encontrársela arrancada de cuajo, tirada sobre el asfalto y con la cabeza cercenada.

Éstos han sido los peores agravios que ha tenido que soportar esta chica, raro es el fin de semana que no llega al lunes pintada o ultrajada de cualquier otra forma. Ella que sólo aspiraba a ser una más entre los numerosos alumnos que durante el curso lectivo se amontonan en la puerta de la escuela, ahora, sufre cada noche. Es entonces cuando bajo el amparo de la oscuridad, teme las imprudencias de los más cobardes, los que se ceban con aquellos que nunca podrán defenderse.

La Paseante, en la Calle de la Palma, Madrid

 

La Paseante, en la Calle de la Palma, Madrid

 

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