Calle Arenal (1930) en MadridLa Calle del Arenal ha estado vinculada al comercio desde tiempos remotos. Transitar por ella es hacerlo por una de las vías más veteranas de Madrid. Con gente avivando a todas horas sus entrañas y locales, en esta ocasión la contemplamos de una manera ligeramente distinta.

La intrahistoria de la imagen que quiero compartir hoy con vosotros está en la propia fotografía. Ésta pertenece al Archivo Loty (como podéis observar en la firma de agua que aparece en la esquina inferior derecha). Este archivo se creó en 1927 para comercializar un producto que en aquel momento estaba en un gran auge, las tarjetas postales.

Para esta empresa se contrató los servicios del fotógrafo portugués Antonio Passaporte quien entre 1927 y 1936 recorrió España en busca de estampas que más tarde viajarían por todo el mundo en forma de postales. En su intenso periplo por nuestro país no obvió nuestra preciada Madrid y la inmortalizó y retrató con sutil elegancia y maestría.

En la imagen que nos ocupa disfrutamos de una bonita perspectiva de casi todo el trazado de la Calle del Arenal. Tomada desde la esquina con la Calle de las Fuentes, al fondo se esboza impávido el reloj de la Puerta del Sol. Inusualmente tranquila, para cuando alcanzamos a divisar el horizonte ya hemos sido capaces de atrapar varias diferencias con respecto a la calle actual.

La primera la encontramos a ras de suelo, hoy la Calle del Arenal es una vía peatonal, concebida para ser paseada sin prisas, pero como vemos, hasta hace no tanto el espacio de los peatones estaba delimitado a las aceras. Unas aceras que precisamente eran un buen cobijo para escapar del azote del sol merced a los toldos de los comercios que dotan a la foto de un extraordinario aire provinciano.

Tampoco queda rastro de aquellas farolas ni del vaporoso Grand Hotel, sí del edificio, que aún conserva esas ménsulas con forma de mujer y prominente pecho, unas espectadoras de excepción que han visto ya, muchas vidas de esta Calle Arenal. Prácticamente todas, unidas al comercio y al trasiego de almas. Su recorrido ha sido y es escenario de numerosos secretos, sólo quien la desgrana con paciencia y esmero es capaz de distinguirlos.

Calle Arenal (1930) en Madrid

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