Argüelles es un barrio de cine, y no lo digo en sentido figurado sino literal. El lugar que lleva el nombre de un político (Agustín de Argüelles Álvarez) apodado “El Divino” y que vio crecer a personajes tan icónicos del Madrid moderno como el malogrado Enrique Urquijo, tiene una estrecha relación con la gran pantalla.

Las conexiones de Argüelles con el cine son múltiples y variadas. Descubrirlas es un paseo, plagado de curiosidades, por la historia de este mítico barrio de Moncloa-Aravaca. En sus calles se concentra el mayor número de cines en versión original de la ciudad y también se encuentra una de las librerías sobre cine más importantes de Europa, además de haber visto pasar a unos cuantos personajes importantes del celuloide español.

Cines Renoir, Madrid

Entre los grandes comercios que están apareciendo en la zona en los últimos años, sobreviven el Renoir Plaza de España, el Renoir Princesa, la Sala Berlanga o el Golem Madrid, antiguo Cine Alphaville que en sus años de gloria supuso un punto de encuentro obligatorio para los cinéfilos de la ciudad. Con la concentración de cines que apuestan por ofrecer algo diferente a las grandes cadenas, es lógico que los jóvenes amantes del séptimo arte se vieran atraídos por el barrio; algunos de ellos acabaron incluso haciendo películas y formando parte de la “Escuela de Argüelles”.

Entre los años 60 y 70 un variado grupo de cineastas se generó en Argüelles, donde iban al cine o quedaban para charlar en la cafetería La Verdad. Entre los ilustres nombres que componen este grupo, destaca el de José Luis Cuerda, madrileño de adopción y director de películas como Amanece que no es poco, La lengua de las mariposas o El bosque animado. Creo que merece la pena aprovechar para contar por qué dejó Cuerda su Albacete natal con 15 años, la historia es propia de un guión de película:

Tal y como el propio director cuenta en su biografía, se vino a Madrid porque su padre consiguió un piso a estrenar en el paseo de la Habana al ganárselo a un poderoso constructor en una partida de póquer. Ahora los profesionales del “Hold’em” juegan en Torrelodones pero entonces el referente del juego, tanto dentro como fuera de la capital, era la quinta planta del Círculo de Bellas Artes. Esta institución madrileña, también cercana a Argüelles, tiene la “culpa” de que Cuerda acabase paseando y aprendiendo a hacer películas junto a sus amigos en el barrio del cine de Madrid.

Junto a Cuerda, se incluyen también en la escuela de Argüelles a otros cineastas como Fernando Colomo (Alegre, ma non troppo o la serie Chicas de hoy en día), Emilio Martínez-Lázaro (8 apellidos vascos o El otro lado de la cama) o el fallecido Antonio Drove (La verdad sobre el caso Savolta).

Paseo de la Fama, Madrid

Otro de los directores a los que se ha considerado influenciado por esos cines y cafés de Argüelles es Fernando Trueba. El ganador de un premio Oscar por Belle Epoque, que recibió con ese mítico “Thank you Mr. Wilder”, estará para siempre en una de las calles centrales del barrio: Martín de los Heros.

En 2011, con motivo de la celebración de los 25 años de la fundación de la Academia Española del Cine, se inauguró el Paseo de la Fama de Madrid. La intención, con un proyecto que se llamó “Calles de Cine”, era que el paseo se convirtiese en un punto de referencia en la ciudad, aunque al final todo ha quedado más bien en el intento. Trueba es uno de los artistas con estrella en Madrid y comparte espacio con otros “oscarizados” como Pedro Almodóvar, Javier Bardem, Penélope Cruz o José Luis Garci. En total, 26 estrellas con algunas de las personalidades más representativas del cine español. Se empezó con 25, una por cada año de aniversario de la Academia, y la idea era ampliar pero, de momento, sólo se ha añadido una estrella más (la del productor Luis Escobar) en casi cuatro años.

La Calle de las Estrellas se encuentra en los primeros  números de Martín de los Heros desde la esquina con la Plaza de los Cubos, cerca de Plaza de España.

Cafetería Ocho y Medio, Madrid

Justo en la acera de enfrente al mini Paseo de la Fama está la librería y café Ocho y Medio. Lo que empezó siendo una apuesta personal del matrimonio entre Jesús Robles y María Silveyro en los bajos de los cines Alphaville en 1977, ha acabado por ser un referente en la industria del cine. La Academia premió a este establecimiento en 2004 por su entrega a la difusión de la cultura cinematográfica.

El matrimonio no sólo ha ofrecido durante años un espacio donde pueden encontrarse más de 15.000 referencias escritas en varios idiomas sobre el mundo del cine y las artes audiovisuales, sino que se han dedicado también a la publicación de guiones (el primero fue La lengua de las mariposas, de Cuerda y Rafael Azcona) y textos sobre cine. Robles fue nombrado miembro de la Academia de Cine en 2007 pero, por desgracia, falleció en 2013 a los 54 años de edad. Ya no puede continuar con la encomendable labor que llevaba años haciendo pero su mujer sigue adelante y la visita a Ocho y Medio sigue siendo obligatoria para cualquier amante del cine.

Arrebato, Madrid

Los más cinéfilos seguro que conocerán Arrebato, la segunda película del director vasco Iván Zulueta, otra figura fundamental del cine español que nos ha dejado. Este film experimental protagonizado por Eusebio Poncela y Cecilia Roth, se desarrolla en Argüelles y fue estrenado en los cines Alphaville en 1980. Esta obra, considerada de culto hoy en día, fue el último largometraje de Zulueta y también será nuestro punto y final, al menos de momento, al recorrido por el barrio del séptimo arte de Madrid. Esperemos que Argüelles siga dando muchas más historias de cine.

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2 comentarios

  1. Querido Manu, tu artículo es interesante, pero muy incompleto. La actual sala Berlanga era el cine California, cuya historia, como la de los desaparecido cines: IRIS, ARGUELLES, URQUIJO, APOLO, EMPERADOR, BULEVAR, VALLEHERMOSO, QUEVEDO, VOY, ALHAMBRA ,DE LA FLOR y alguno más que en este momento no recuerdo estaban más o menos dentro de las fronteras de lo que llamábamos BARRIO DE ARGUELLES.
    Si te decides a escribir una mini historia de estos cines cuenta con mis recuerdos sobre sus localizaciones, películas, anécdotas y alguna cosilla más.
    Tengo 73 años y aunque el Alzheimer me empieza a atacar, le estoy oponiendo una feroz resistencia.
    Un abrazo.

  2. La estrella a Luis Escobar no existe. Fue una acción callejera de yupi yupi yeah. De hecho en el documental sobre ella se ve que no es de piedra y que es una simple lámina que se pegó con silicona.

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