Las apuestas han vivido diferentes fases a lo largo del último siglo en España. Del juego clandestino se pasó a la legalización a través de la quiniela, que desde 1950 se ha mantenido hasta nuestros días. En los noventa entraron las apuestas en salones físicos, influencia de la tradición británica, y el paso definitivo que ha consolidado a las apuestas en España ha sido su versión online, que ha multiplicado notablemente su alcance y repercusión hasta el punto de que las casas de apuestas ciclismo u otros deportes forman parte del día a día de los ciudadanos.

La quiniela supuso una revolución de «libertad» y diversión en tiempos difíciles. El fútbol empezaba a asentarse como un deporte de masas en España, el número de aficionados crecía sin parar y los medios de comunicación aumentaron su seguimiento. Faltaba la vía que conectara directamente al público con el juego y así se creó la quiniela, una herramienta que ha sido clave en el crecimiento del fútbol en nuestro país. Los jugadores tenían que acertar el resultado de los partidos de la jornada en Primera División y, posteriormente, se fueron añadiendo partidos de Segunda hasta cubrir 15 pronósticos en cada boleto. Cientos de miles de aficionados echaban la quiniela cada semana, nacieron peñas que apostaban a lo grande y, en ocasiones, los ganadores tenían más importancia en la prensa que los propios futbolistas.

El juego de la Quiniela fue experimentado cambios, con la entrada de los Dobles y los Triples, así como las variantes, que ofrecían más opciones para jugar. Se estaba forjando un modelo de juego que ganó protagonismo a finales de Siglo y que ha alcanzado un auge extraordinario a raíz de la revolución tecnológica.

Cambio de concepto

Se trata de las apuestas deportivas dirigidas a un partido concreto y con cuotas que podían ir variando a medida que se acercaba el pitido inicial. Las apuestas se realizaban a través de máquinas y los apostantes sabían el dinero que ganaban si acertaban. Una auténtica revolución que abrió notablemente las posibilidades para apostar a fútbol y a otros deportes, ya que una de las grandes ventajas de este nuevo producto era que ampliaba el ratio de modalidades.

La entrada de Internet en los hogares españoles primero y el salto de telecomunicaciones a través de los Smartphone son factores que han transformado radicalmente el concepto de las apuestas. Ahora los aficionados hacen pronósticos en directo, a partidos que se están jugando, y a través de su teléfono móvil. El mercado es muy grande y un usuario español puede realizar una apuesta a un evento que se está desarrollando en Australia. Las empresas del sector han desarrollado potentes softwares y tienen un equipo humano enorme que abarca prácticamente todos los países del mundo con el objetivo de llevar las apuestas a cualquier ciudadano.

Deportes minoritarios han ganado protagonismo gracias al consumo de plataformas de apuestas deportivas, lo que se ha traducido en mayores beneficios económicos para dichos deportes. La tecnología actual permite al público ver partidos por vídeo desde su Smartphone, con la idea de realizar sus pronósticos. Esto puede implica la venta de derechos de grabación y de recogida de datos, lo que se traduce en una nueva fuente de ingresos para los clubes y asociaciones deportivas.

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