Hoy voy a cambiar un poco el formato de la entrada al post. Normalmente suelo acompañar las entradas con una imagen que os ubique un poco de lo que estoy hablando, sin embargo, el ‘secreto’ de este lunes es precisamente una fotografía, una imagen, así que tendréis que seguir leyendo si queréis verla. :)

Hace tiempo descubrí una página web (lo siento, no la he podido encontrar de nuevo para poneros el link) en la que diferentes blogueros de Madrid hablaban sobre sus rincones secretos de la ciudad. Con la misma cara de satisfacción que se te quedaba cuando echabas un primer vistazo al examen y comprobabas que te sabías (casi) todas las preguntas, pude constatar que los conocías todos. Todos menos uno.

Precisamente hablaba de un pequeño rincón junto a la Plaza de Ramales desde el cual se podía apreciar de una magnifica vista de la Catedral de la Almudena. Esa misma tarde, herido en mi orgullo por ser una zona que creía conocer de memoria, tuve que ir a visitarlo in situ.

Fui siguiendo las indicaciones del bloguero como quien busca la ‘x’ del mapa del tesoro. Llegué a la Plaza de Ramales, lugar que esconde una interesantísima historia, y me aventuré por la escondida Calle Noblejas hasta dar con la intersección con la Calle Factor. Fue entonces cuando alce la mirada y pude hallar el mejor botín posible. Acostumbrados a tener que inclinar nuestras cabezas hacia el cielo para admirar mejor la catedral, desde este pequeño y oculto mirador puedes apreciar el edificio mirándole a los ojos, de tú a tú. En ese estratégico punto, parece que estás ante un inmenso lienzo, una percepción errónea de la que te rescatan los movimientos de las personas que dan vida, de forma inconsciente, al cuadro.

Tras un rato de contemplación, hice una fotografía para tener a mano, siempre que quisiera, semejante postal. Hoy me decido a compartirla con todos vosotros.

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7 comentarios

  1. Pingback: La cara menos conocida de la Almudena « elhistoriador.es

  2. Soy un Canarion enamorado de Madrid, la Almudena es preciosa y este blog una maravilla, felicidades. La próxima vez que esté en la capital, que será muy pronto, visitaré lugares aquí nombrados.

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