Hoy basta pasear un rato por cualquier calle de nuestro país, no sólo de Madrid, para ver que en ellas mediante esculturas, más o menos acertadas, se homenajea a personajes de toda índole. No obstante hubo un tiempo en el que esto no fue así. En las calles de España sólo se tenía la costumbre de levantar monumentos para honrar a personas que procediesen, o bien de la realeza, o del ámbito religioso. Sin embargo, esta ley no escrita se saltó por primera vez en Madrid, concretamente en 1835. Imagino que todos ya os estáis preguntando quién fue el tipo que tuvo el honor de romper con esta absurda dualidad. Sigan leyendo…

El primer personaje civil que tuvo una escultura homenajeando su figura fue Miguel de Cervantes y precisamente esto sucedió en Madrid. Nos referimos a la obra que podéis encontrar en la Plaza de las Cortes, junto al Congreso de los Diputados y a orillas de la Carrera de San Jerónimo.  No obstante, este homenaje literario llegó muy tarde en comparación del 1740, fecha en la que Shakespeare tuvo ya su primera escultura en el Poet´s Corner de Londres.  Por cierto, la primera persona que promovió y decretó que el autor del Quijote debería tener una escultura propia en las calles de Madrid fue José Bonaparte durante su reinado en España.

Realizada por el escultor catalán Antonio Sola en Roma, su obra es una aleación de zinc, estaño y plomo. Además, otro dato relevante es que fue costeada por Manuel Fernández Varela mediante los fondos de la Comisaría General de la Cruzada. No cabe duda de que estamos ante una obra especial, que abrió el camino de una agradable costumbre pero sin embargo no es una estatua única. Esto se debe a que, repartidas por el mundo se encuentran cuatro réplicas suyas, en Moscú, Nueva York, Pekín y La Paz, ciudades con las que Madrid está hermanada, de ahí que durante el mandado de Enrique Tierno Galván se les obsequió, para estrechar lazos, con una gemela de esta escultura.

No podía terminar este secreto avanzando otro del que os hablaré próximamente. Cuando en el año 2009 se optó por desplazar a este particular Cervantes unos doce metros hasta su ubicación actual, se descubrió una enorme sorpresa. Un misterioso cofre de metal en cuyo interior se localizaron hasta 41 objetos ¿Qué eran? ¿Qué hacían allí? Os lo contaré más adelante, mientras tanto, toca deleitarse con la primera escultura que un personaje civil tuvo en España, honor que recayó en el gran Miguel de Cervantes.

Cervantes en la Plaza de las Cortes

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1 comentario

  1. P. Gallego el

    Hola, según estoy leyendo la escultura de Cervantes se realizo con los materiales zinc, estaño y plomo, permiteme el atrevimiento, pero creo que esa aleación no es correcta, ya que supongo que se referirá al bronce, por lo tanto falta cobre.

    Saludos.

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