Recuerdo como allá por el mes de octubre ya percibí como la gente se iba ordenando en la cola de Doña Manolita, aquella era la primera pista de tantas que, como cada año se suceden en Madrid. Entonces pensé de inmediato “Ya están aquí, de nuevo, las Navidades”, una reflexión algo temeraria por aquel entonces pero que ahora, casi en un abrir y cerrar de ojos después, ya es de una vigencia absoluta.

El alumbrado navideño causa un efecto hipnótico entre muchos madrileños que, guiados por sus coloridos reflejos, se lanzan a las calles con especial ahínco durante estas fechas del año. Es por estos días cuando el corazón de Madrid se torna especialmente impracticable, el triángulo de las Bermudas que forman Callao- Sol- y la desembocadura de la Calle Fuencarral no recibe tregua alguna. Se rumorea que más de uno ha sido abducido por la marabunta y jamás se supo de él. Gente y más gente a todas horas y en no pocas veces portando grandes bolsas. Transitar por el centro estos días exige aptitudes de ninja, reflejos y un buen puñado de paciencia.

Admito que Madrid se te puede indigestar durante estos días frenéticos así que lo mejor es refugiarse unos días en casa hasta que amaine el chaparrón, aparcar momentáneamente los secretos y medir las salidas a los restaurantes invadidos por cenas y compromisos de empresa. En relación a este apartado una solución que he encontrado y que resulta más que interesante se llama Take Eat Easy, una plataforma para pedir comida a domicilio en la que podrás saborear los platos de los mejores restaurantes de Madrid sin moverte de casa y sin aglomeraciones. A golpe de ratón y de manera cómoda puedes haces tu pedido y lo disfrutas tranquilamente en tu hogar. Mientras otros esperan de pie a que les sienten a la mesa tú comes plácidamente en tu salón. Gracias a estos pequeños trucos, las Navidades en Madrid son mucho más llevaderas.

La Calle Preciados en Navidad, Madrid

Más que ningún otro sitio las Navidades se vuelven caóticas en la Puerta del Sol. Sobre sus baldosas y adoquines se multiplican los artistas callejeros, músicos y personajes de ficción que buscan hacer su agosto en el último mes del calendario. Por si fuera poco, a esta recua de buscavidas hay que añadir las decenas de vendedores de lotería que vocean la suerte en busca de compradores y los turistas que, palo de selfie en mano, tratan de llevarse un recuerdo navideño en forma de autofoto, siempre con el pino de fondo. Un hormigueo de día y noche que no descansa. Confieso que, por ejemplo, el pasado puente de diciembre, el gentío llegó a ser agobiante en Sol que decidí que hasta que no terminase y la ciudad volviera a su relativa normalidad no cruzaría por ahí. Dicho y hecho.

Así como cada vez que llueve en Madrid los accesos a la ciudad se colapsan, con la llegada de las Navidades en la urbe pasa algo similar, es como si no estuviese preparada para soportar a tantas almas al mismo tiempo, ávidas de compras y de callejear. Colas para entrar a los sitios, gente dispersa, portando gorros con forma de pino o diademas con cuernos de reno. ¿Y qué me decís de los taxis libre? Ese castizo animal mitológico que pocos humanos han sido capaces de vislumbrar por estas fechas. Es verdad, la Villa se convierte en un desafío constante para los peatones menos pacientes.

Sombreros de Navidad, Madrid

Así que amigos, estos días toca armarse de valor y tranquilidad, para cuando nos queramos dar cuenta las aguas habrán vuelto a sus cauces. Así ya estaremos en disposicion de inaugurar una nueva cuenta atrás, otra regresión en busca de las Navidades, añoradas y temidas por todos a partes iguales.

(Fotos de la entrada sacadas de El Mundo y de Plazamayordemadrid.es)

Compartir.

Sobre el Autor

1 comentario

  1. Pues fíjate tú que, a pesar de todo esto (que razón tienes), echo MUCHO de menos Madrid en estas fechas… Creo que aunque sea un triángulo de la muerte horrible, Sol-Callao-Plaza Mayor-Fuencarral es uno de los pocos lugares del mundo donde puedes permitirte llevar puesto el gorro navideño más ridículo que pasarás inadvertido (creo que más allá de esta zona ya te empiezan a mirar mal).
    Ay… otro año será.

Dejar una Respuesta