Parada de Metro de Estrella, en MadridMadrid la componen la friolera de 21 distritos y cada uno de ellos a su vez se divide en barrios. Algunos cuyos nombres apenas nos transmiten sensaciones sobre todo si no han formado parte de nuestras vidas. Sin embargo, no hace falta rascar mucho para descubrir que cada uno de ellos es capaz de convertirse en un auténtico universo de historias. Un claro ejemplo de lo que acabo de afirmar lo encontramos en La Estrella.

La Estrella es una de las tantas piezas que forman este alterado puzzle que es Madrid, apura sus días sin grandes sobresaltos, que no es poco, pero a su vez encierra secretos y parajes en los que vale la pena detenerse. Lo primero que quizás nos choca al hablar de ella es su nombre ¿A qué se debe? ¿Qué relación tiene este barrio con los cuerpos celestes? Resulta que los terrenos de los que se nutrió, originalmente pertenecieron a una compañía de seguros llamada ‘La Estrella’. Unos solares que adquirió una inmobiliaria, de nombre Urbis, para levantar esta zona residencial. Primera duda solventada.

La historia de este barrio sufrió importantes cambios a mediados del siglo pasado, siempre ligadas a las propias vicisitudes de Madrid. Pasó de ser una explanada yerma con algún que otro asentamiento de viviendas irregulares a posteriormente ser zona industrial, pocos saben que la marca de coches Citroen se asentó aquí. Finalmente, en 1959, el crecimiento natural de la capital fue engullendo toda aquello originando un agradable barrio de viviendas.

A pesar de su escaso tamaño La Estrella tiene el honor de contar como inquilina a una notable y “real” institución. Una entidad que todos los amantes del deportes conocemos aunque sea de oídas, el Real Canoe Natación Club. Ubicado en una calle de descarada referencia acuática, la Calle del Pez Volador, esta institución es toda una referencia, especialmente en deportes de agua.

Su historia comienza a escribirse en el lejano año 1930 cuando un grupo de montañeros y apasionados de las actividades al aire libre fundan este club cuyas primeras sedes estuvieron en el entorno de la hoy Gran Vía, por ejemplo en la Calle Jacometrezo. Finalmente, en 1962 se colocaba la primera piedra de su sede definitiva, la que hoy sigue destacando en La Estrella y la que sigue nutriendo a Madrid especialistas en natación, waterpolo, baloncesto o rugby por citar algunas de sus disciplinas. Cuna de campeones, es uno de los clubes que más olímpicos ha aportado a la Selección Nacional Española de Natación. Su mérito se vio reconocido en 1983 cuando la Casa Real Española decide otorgarle el título de “Real”.

La Estrella también cuenta con otro interesante elemento como es el Parque Roma, un agradable y bonito rincón verde de 20 hectáreas de extensión que hace frontera con la M-30 y que posee un cautivador templete que otorga una sensacional panorámica. El Parque Roma, fundado en 1980 por Sandro Pertini, Presidente de la República de Italia, es otro de los tantos pequeños parques de Madrid, como por ejemplo el Parque de Berlín, que brindan a los habitantes de la ciudad el refugio necesario para evadirse, de vez en cuando, del ritmo frenético de la urbe.

Parque Roma

El barrio de La Estrella cuenta con argumentos suficientes para que lo paseemos con especial atención, no sólo mirando su pasado, también observando sus inquilinos más actuales como el espectacular y moderno Ayre Gran Hotel Colón, un establecimiento de diseño y que como secreto os diré que fue decorado por el Maestro Manuel Ortega, autor de las impresionantes vidrieras de la Catedral de la Almudena. Una opción muy interesante para quien quiera alojarse en Madrid a un paseo de iconos como el Parque del Retiro o los Jerónimos huyendo del bullicio del centro.

Por todo esto me fascina tanto Madrid porque sus barrios están repletos de lugares que merece la pena descubrir, sólo es necesario un poquito de buena voluntad y tiempo, mucho tiempo.

Imagen de la entrada sacada del blog ‘Memorama, memorias de una Dama’

Compartir.

Sobre el Autor

Comentarios están cerrados.