Cada vez que hablo de ella, ya sea en el blog o en las redes sociales, rara es la vez que no surja el mismo debate, el que cuestiona y duda la belleza de la Catedral de la Almudena, aunque ya sabéis aquello que sobre gustos no hay nada escrito. Desde siempre es algo que me ha sorprendido, el rechazo de numerosos madrileños hacia esta construcción que, dicho sea de paso, a mi me encanta. Está claro que no alcanza la majestuosidad ni arraigo de otros templos similares de nuestra geografía pero desde que la conocí me he sentido muy atraído por su recargada figura.

Su primera piedra se colocó en 1883. Mucho tuvieron que esperar los habitantes de la Villa para ver terminada su catedral, en concreto hasta 1993. Más de un siglo de avatares y retrasos que convirtieron sus obras en una empresa para la que muchos no veían el fin. Tras rectificar el espectacular boceto original del Marqués de Cubas, de estilo neogótico se optó por bañarla en un aire neoclásico que no desentonase tanto con su ilustre vecino, el Palacio Real. Una decisión que muchas décadas después muchos todavía lamentan.

No obstante, como os comentaba un poco más arriba, a mi esta construcción tiene algo que me encandila, especialmente cuando me asomo a visitarla al caer la noche y noto como el trasiego de turistas que habitualmente la envuelve se muta en quietud y silencio. Es entonces cuando su descomunal superficie de casi 5.000 metros cuadrados se hace pequeña y te observa con tranquilidad. Una tregua que el autor de esta fotografía, Pablo Arias, supo captar sutilmente en la instantánea que hoy nos ocupa. Un episodio casi místico en el que uno de los iconos de Madrid se muestra desnudo y casi vaporoso.

Este mágica postal, en la que la Catedral de la Almudena se nos ofrece en primer plano, posando sobre un cielo azul eléctrico, me atrapó desde que la vi por primera vez. Imagino que aún viéndola así a muchos les seguirá sin terminar de convencer pero a mi, cada vez que me recibe así me roba un suspiro y me consigue atrapar un poquito más.

Catedral de la Almudena , de noche, Madrid

 

Compartir.

Sobre el Autor

1 comentario

Dejar una Respuesta