En el año 1887, curiosamente el mismo en el que el Café Comercial comenzaba a despachar sus primeros cafés, se celebró en Madrid la Exposición de las Islas Filipinas. Un evento que tuvo lugar en el Parque del Retiro y que nos dejó estampas y recuerdos muy cuestionables, de los que prometo hablar más adelante. Hoy sin embargo toca detenerse en el legado más positivo de aquel episodio, como bien habréis podido adivinar me refiero al Palacio de Cristal.

Una de las principales virtudes de esta construcción es su carácter perenne, con ello quiero decir que, en cualquier estación del año supone un acierto visitarla. Cambia la iluminación, los reflejos del estanque o el aspecto de los árboles que la rodean pero su magnetismo no se esconde ni descansa bajo ningún precepto. Aunque con la capacidad de transmitir diferentes sensaciones siempre nos provoca cierta admiración y unas gotitas de melancolía.

Inspirándose sin escrúpulos en el Crystal Palace de Londres, Ricardo Velázquez diseñó esta catedral de vidrio para que durante la citada exposición cumpliese las funciones de invernadero de flores exóticas. Para nuestra suerte y disfrute vino para quedarse, a ninguna mente iluminada le dio por derribarla una vez terminado el evento y no tardó mucho en constituirse como uno de los rincones favoritos de los vecinos y habitantes de Madrid.

Hace unos meses me acerqué a visitarlo y me recibió con semblante serio, digamos que no estaba especialmente romántico como se suele descolgar en tantos otros atardeceres. La desnudez de los árboles que lo custodiaban quizás tampoco ayudase.  Aún así, disfruté de su presencia, del tranquilo ambiente que se respira a su alrededor y regresé a casa con la sensación de haber sido partícipe, una vez más, de una de las más bellas postales de nuestra ciudad.

Ésta y otras fotos mías las podréis encontrar en mi cuenta de Instagram: Secretos de Madrid ¡Os espero!

Palacio de Cristal , en el Parque del Retiro, Madrid

 

Compartir.

Sobre el Autor

Dejar una Respuesta