Edificio Capitol, Madrid

Si tienes pensado dejarte caer próximamente por la capital de España, además de ver los lugares más demandados de la ciudad te invito a fijarte en otros detalles y rincones que te permitirán lanzar una mirada diferente a esta fascinante urbe. Auténtica y cosmopolita, tiene tantas caras como personas. Espero que estos consejos te permitan conocerla un poquito más.

La capital española es una de las ciudades favoritas de España para el turismo urbano. El famoso Triángulo del Arte, el Parque del Retiro, la Puerta del Sol o la Plaza Mayor son algunos de los puntos de Madrid que están en la cabeza de todo turista que quiere visitarla. Sin embargo, hay muchos otros rincones que pasan más desapercibidos para el ojo no madrileño y que son igualmente interesantes y merece la pena pararse a disfrutarlos. En esta lista os quiero mostrar cinco, ideales para hacerse una primera idea de la Villa, huyendo de lo más conocido.

1. Calle del Espíritu Santo

Callejear es sin duda una de las mejores maneras de conocer una ciudad, y en Madrid hay muchos barrios que se prestan a ello. Malasaña es una de las zonas de moda, sobre todo entre los jóvenes, tanto por su ambiente nocturno como diurno. El mejor ejemplo está en la Calle Espíritu Santo, que combina los comercios tradicionales de toda la vida con cafeterías modernas y nuevas tiendas vintage. Otros puntos que hay que destacar de esta importante arteria de Malasaña son los grafitis de sus paredes y que en el número 23, varias pintadas recuerdan a Enrique Urquijo, líder de “Los Secretos” y una de las figuras más importantes de “la Movida”, cuyo cuerpo sin vida fue encontrado dentro de uno de sus portales.

Calle del Espíritu Santo, en Madrid

 

2. El Templo de Debod

Si bien el Retiro es el parque por el que todos los turistas pasean y navegan en barcas de remos, el Templo de Debod, seleccionado en este top 10 de lugares para hacer picnic en Europa, es uno de los espacios verdes favoritos de los madrileños, ya sea para hacer picnic, reunirse con los amigos y unas cervezas, o simplemente admirar la belleza del arte egipcio del propio templo. Su ubicación céntrica al lado de la Plaza de España hacen de esta zona el colofón perfecto a un día de visitas por los alrededores o para una cita romántica contemplando la puesta de sol.

 

Templo de Debod, Madrid

 

3. La Fuente de Apolo

Los amantes del fútbol conocerán las fuentes de Cibeles y Neptuno por ser los puntos de encuentro para celebrar las victorias de los aficionados del Real Madrid y el Atlético de Madrid respectivamente. Pero hay una tercera hermana olvidada, y esa es la Fuente de Apolo, dedicada al dios de la música y la poesía. También conocida como Fuente de las Cuatro Estaciones, ya que también se encuentran grabados los símbolos que representan cada estación del año, esta fuente se encuentra en el Paseo del Prado, y si bien llama menos la atención que sus hermanas mayores, lo cierto es que si el visitante la observa detenidamente, encontrará muchos detalles mitológicos, propios de la arquitectura del siglo XIX.

Fuente de Apolo, en Madrid

 

4. La Azotea del Círculo de Bellas Artes

El Círculo de Bellas Artes de Madrid es uno de los sitios principales donde los madrileños más adentrados en el mundo cultural se dan cita ya que se organizan desde exposiciones hasta espectáculos variados y sesiones de cine. Ubicado en la Calle Alcalà, en su tramo más majestuoso, lo que más destaca de este edificio es sin duda su Azotea, desde donde se tienen las mejores vistas panorámicas de Madrid. Y qué mejor que disfrutar de la belleza urbana de la capital a la vez que se toma algo en la cafetería-restaurante Tartan Roof, situada en la misma azotea.

Círculo de Bellas Artes, en Madrid

5. Baldosas doradas en las aceras de Madrid

Y de estar en las alturas, a volver a poner la vista en el suelo. Los poco observadores no se habrán dado cuenta de unas baldosas doradas que pueblan las aceras madrileñas. Su función es recordar el emplazamiento de antiguos edificios de Madrid. Por ejemplo la de la conocida como “la atalaya de Madrid”, una torre de la antigua Iglesia de Santa Cruz, que duró hasta mediados del siglo XIX y se encontraba en la plaza con el mismo nombre. Una manera excelente de recordar el pasado de la capital como Corte del reino.

Placa de la antigua Torre de la Santa Cruz, en Madrid

 

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