Es lo que más me gusta de Madrid, lo confieso, su despiadada forma de sorprenderme. Cuando creo que domino una de sus cerca de 10.000 calles, ella se descuelga con un secreto ante cuya puerta he pasado decenas de veces. Lo mejor es que estoy convencido de que a muchos os habrá sucedido igual. Ponemos rumbo a Malasaña, territorio de hipsters y modernos. Allí, agazapada entre grafitis y jóvenes, se mantiene en firme la Churrería Madrid 1883, atención amigos, la más antigua de Madrid.

Cuando este modesto local empezó a impregnar la Calle Espíritu Santo con el olor de sus churros y porras, la Gran Vía no existía, ni mucho menos el metro. Distritos hoy emblemáticos como Chamberí o Salamanca apenas andaban en pañales. Así estaba Madrid en 1883. En aquel año nacían, por ejemplo Tolstoi o Kafka y también, en la Calle Espíritu Santo, del más conocido entonces como barrio de Maravillas, iniciaba su actividad esta coqueta churrería, de la que hoy os quiero hablar.

Madrid 1883, churrería

Madrid 1883, churrería

Es posible que, caminando por esta colorida arteria malasañera, no os hayáis percatado de su presencia, pero todo tiene su explicación. Dedicada hasta hace poco, en exclusiva, al suministro y venta a bares y cafeterías, iniciaba su actividad muy temprano y, por tanto, cerraba antes. Sin embargo, gracias al tesón y esfuerzo de Mario, miembro de la cuarta generación que regenta en la actualidad esta churrería, desde abril han abierto un acogedor y simpático local, abierto al público, para que podáis disfrutar de sus excelentes churros y porras, por supuesto bañados y acompañados de un delicioso chocolate, siempre que queráis.

Madrid 1883, churrería

La familia Mendoza Manzano comenzó a regentar esta churrería en el año 1989, su buen hacer, su dedicación y conocimiento hace que lleven, años y años, fabricando los que, para muchos, son los mejores churros de Madrid. Hasta ahora, sus dulces creaciones iban directas a negocios de la hostelería pero, sin embargo, gracias a su nuevo espacio, las podéis saborear de primera mano. Su local el realmente agradable, con numerosos guiños a la historia del mismo, como las fotos antiguas que cuelgan de sus paredes o la placa que muestra el año de fundación del negocio. Lo hace además con una acertada estética que combina elementos clásicos, como los farolillos y azulejos, pero adaptado a los tiempos modernos, con wi-fi y enchufes en las mesitas para cargar nuestros dispositivos móviles. ¡Y por supuesto con una cocina abierta al público para que nos quedemos mirando, de manera hipnótica como los churros nacen, uno tras otro, de esa manga metálica!

Madrid 1883, churrería

La familia Mendoza Manzano, actual regente de la churrería

Madrid 1883, churrería

Placa en la pared con la fecha de la fundación de la churerría

Hay lugares que por la magia que desprenden, su historia y la ilusión de la gente que lo regenta, se merecen ya no sólo todo nuestro respeto, también que nos acerquemos a conocerlos y a ser partícipes de su vida. Os confirmo que éste es uno de ellos. En la moderna Malasaña del Siglo XXI todavía hay voz y voto para los comercios tradicionales. En nuestra ciudad hay otras más conocidas pero Madrid 1883, es la churrería más antigua de todas.  Casi un siglo y medio viendo como todo el barrio que crecía a su alrededor y se transformaba por completo. Ahora, también le han llegado los cambios a ella.

Madrid 1883, churrería

Os animo a que si estáis en este pintoresco barrio os acerquéis a conocerla, a probar cualquiera de sus exquisiteces. Si llevan 133 años endulzando la vida a los madrileños, y abiertos será por algo. Por cierto, que abren a las 05:30 de la mañana, aviso para los más madrugadores de Malasaña y los más gamberros de Madrid.

Madrid 1883
Calle Espíritu Santo, 8
Metro Tribunal
Horario: 5:30-13:00, 17:00-20:30

Madrid 1883, churrería

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