Felizmente apagados. Enmudecidos por el paso del tiempo, en uno de espacios verdes más valiosos de la capital, sobreviven tres testigos de un tiempo aciago. Entre sombras y árboles, el paseante que inhala los aromas del Parque del Oeste puede toparse con un trío de macizos secretos, tres búnkeres de la Guerra Civil que aún nos recuerdan la encarnada batalla que experimentó la capital de España hace no tanto

En el distrito de Moncloa se deja ver el Parque del Oeste, una cuña verde en parte desconocida para la gran mayoría, a excepción de sus afortunados vecinos. Este oasis de naturaleza supone una delicia para pasear. Entre sus numerosos monumentos guarda tres reliquias con un valor bien diferente. Tres construcciones toscas y de  hormigón, sin ningún mérito artístico pero con un peso histórico considerable. Quien pase a su vera sin prestar demasiada atención es probable que no recaiga en su verdadera identidad. Para quien se fije un poco más, las finas aperturas que asoman en sus perfiles no pueden ser más reveladoras. Sobre ellas se asomaban los cañones de las ametralladoras que disparaban balas y terror, a partes iguales, durante la Guerra Civil (1936-1939).

Búnker del Parque del Oeste

Estos tres búnkeres pertenecieron al Bando Nacional, en concreto fueron levantados por el Batallón de Zapadores Nº7 (tal y cómo se puede ver en la inscripción que hay en uno de ellos) y formaban parte de la 71º división del Ejército de Franco. Su presencia, no sólo nos sobrecoge e impresiona. Además sirve para que nos hagamos una idea de lo letal y presente que estuvo la guerra y el fuego cruzado en el corazón de Madrid. Estos tres búnkers de hecho apuntan sus temibles vistas hacia el actual Cuartel General del Ejército del Aire, donde originalmente se levantó la Cárcel Modelo. Toda la zona de Ciudad Universitaria fue uno de los grandes frentes durante esos terribles años y estos ásperos cilindros nos lo recuerdan. Hoy sólo quedan tres de ellos pero sólo en este lugar se llegaron a levantar más de una veintena.

Búnker del Parque del Oeste

Si un día estáis por la zona o ya en el propio Parque del Oeste, os animo a dar con ellos. Por fortuna dejaron de ser útiles hace 77 años pero, sinceramente, todavía intimidan a quien los inspecciona. Agazapados, entre los árboles, tratan de pasar desapercibidos. Seguramente avergonzados de sus oscuros propósitos e intenciones, pero está bien que, de vez en cuando, recordemos este tipo de presencias. Que tengamos muy presentes los errores del pasado para jamás tropezar dos veces en la misma piedra.

Búnker del Parque del Oeste

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2 comentarios

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  2. Cuando era pequeño (allá por 1980) este parque era mi lugar habitual de juegos. Más de una vez entré a uno de los búnkeres (luego los tapiaron porque la gente entraba a pincharse… y más cosas) jugando a la guerra, al escondite… Estaba lleno de casquillos de balas… Impresionaba saber que cuarenta años la gente había muerto a centenares en ese bello parque…

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