Hace dos días fue el cumpleaños de uno de los elementos urbanos más famosos y representativos de Madrid, su viaducto de la Calle Bailén, así que para empezar esta semana he creído apropiado hacer un repaso en imágenes de su larga y, como veréis a continuación, azarosa vida.

Lo primero que hay que comentar es el porqué de su creación. Su construcción era un deseo que venía desde muy lejos, un proyecto que prolongase la Calle de Bailén y uniese la zona del Palacio Real con la de San Franscisco el Grande y las Vistillas salvando el marcado desnivel por el que antaño transcurrió el Arroyo de San Pedro.

Tras varios inventos en vano, y dos años de trabajos, el viaducto original de hierro se inauguró el 13 de octubre de 1874 cuando aún no estaba finalizado. Se utilizó para el paso de la comitiva fúnebre que trasladó los restos de Calderón de la barca, desde San Francisco el Grande a la Sacramental de San Nicolás.

Ilustración de la época que recoge aquella tétrica inauguración.

Viaducto Calderón de la Barca, Madrid

Como podéis apreciar en estas fotografías, tomadas hacia 1880, el viaducto original era mucho más práctico y menos monumental que el que Madrid dispone en la actualidad.

Viaducto de la Calle Bailén hacia 1880, Madrid

Viaducto hacia 1880

No obstante su uso masivo y prolongado pronto hizo saltar las alarmas, su estructura sólo estaba diseñada para soportar un peso de 400 kilos por metro cuadrado y en cierta ocasión, un carro cargado de sacos de harina de hundió haciendo un agujero en la pasarela. Esta vía de comunicación tampoco podía ser utilizada por los pesados tranvías que cada vez eran más visibles por la ciudad así que pronto se pensó una sustitución.

En esta imagen de finales del Siglo XIX vemos el enorme trasiego que ya por entonces soportaba.

Viaducto a finales Siglo XIX, Madrid
El viaducto de esqueleto metálico pronto quedó obsoleto para los nuevos tiempos por lo que en 1932 se convoca un concurso en el que resulta ganador el proyecto de Francisco Javier Ferrero que se realizará con hormigón armado, aplicaciones de aluminio y sustentados con unos cimientos de sillería. Además en un principio iba a contar con ascensores aunque al final no fue así.

Fotografía de enero de 1935 donde vemos el desmontaje del viaducto original.

Desmontando viaducto, enero de 1935, Madrid

Imagen de marzo de 1935 en la que vemos como el nuevo viaducto de hormigón va tomando forma, un perfil que todos reconocemos.

Construyendo el nuevo viaducto, marzo de 1935, Madrid

Sólo un año después de su estreno estalló la Guerra Civil en la que resultó seriamente dañado por lo que hubo que reconstruirlo. Éste nuevo elemento urbano, y segundo modelo del viaducto, queda oficialmente inaugurado el 28 de marzo de 1942 y pronto se llevó los elogios de los madrileños por su belleza.

Esta preciosa foto de Francesc Catalá Roca donde lo vemos entre brumas es maravillosa.

Viaducto de C/Bailén, Catalá Roca, Madrid

El viaducto rápidamente se instaló en el día a día de los madrileños tal y como vemos en esta bonita instantánea de 1965 donde un grupo de niños juegan a fútbol con él de fondo.

Niños juegan a fútbol junto al Viaducto, 1965, Madrid
Pero la intensa vida de esta construcción aún sufriría un nuevo giro cuando a finales de los años sesenta: por el aumento masivo del tráfico rodado en la capital, algo que no pudieron prever sus diseñadores, empezaron a aparecer unas amenazantes grietas en su cuerpo. De hecho hasta se planteó su derribo pero, por fortuna, la medida que se tomó en 1976 fue la de prohibir el tráfico en él hasta que entre 1977 y 1978 fue de nuevo restaurado y reforzado, resultando el tercer y definitivo viaducto. Para lo que se hicieron pruebas de resistencia como la que recogió en su portada el Diario ABC, poniendo sobre su tablero doce camiones “cargados hasta los topes”.

Prueba de resistencia del viaducto, portada del ABC de 1978, Madrid
Y así es como llegamos al viaducto que todos conocemos y admiramos en la actualidad. Siempre es interesante echar la vista atrás y tratar de entender y asimilar la historia que persigue y hay detrás de los elementos que nos rodean. Nada más y nada menos 141 años han pasado desde que aquella comitiva fúnebre lo atravesase por primera vez. Más de un siglo de andanzas resumidos en diez sugerentes fotografías.

Viaducto de la Calle Segovia, Madrid
(Fotogragias sacadas de FotoMadrid.com, Historias Matritensis, Ediciones La Libreria)

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