En esta ocasión toca hablar de una de las más dolorosas pérdidas que tuvo que soportar Madrid, la enorme casona donde el pintor Francisco de Goya pasó sus últimos años de vida antes de poner rumbo a Burdeos.

La finca, sobre cuyas paredes el artista plasmó sus inquietantes y famosísimas pinturas negras, se ubicaba en Carabanchel Bajo, próxima al cauce del Manzanares. En ella vivió Goya desde 1819 hasta 1824 cuando ya, una plumbosis le había afectado al sentido del oído dejándole sordo. Aquella vivienda ha pasado a la historia, y a la memoria colectiva de Madrid, por el nombre de ‘La Quinta del Sordo’. Erróneamente, muchas personas piensan que el nombre se le debe a su ilustre inquilino aragonés, pero no. Paradojas de la vida,  el anterior dueño de esta edificación también era sordo y fue por él, por el que se le comenzó a acuñar el nombre de la hoy desaparecida ‘Quinta del Sordo’.

Goya, sus pinturas negras y su déficit auditivo, vinieron más tarde…Un secreto que seguro que a unos cuantos les sorprende.

La Quinta del Sordo, Madrid La Quinta del Sordo en 1905.

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