Gracias a unos tímidos rayos de sol que se pasean de puntillas por los tejados de Madrid, contemplamos esta hermosísima estampa. Haciendo honor al apelativo de ‘gatos’ con el que se conoce a los madrileños más puros y genuinos (toda una especie en extinción, todo sea dicho) nos encaramamos a las alturas de la ciudad, para dejarnos llevar por un paisaje precioso.

Nos elevamos del suelo para ser testigos de una visión inusual del Madrid más turístico e histórico, dos conceptos que demasiadas veces van de la mano. El Palacio de la Santa Cruz, la Plaza Mayor con sus discretos accesos, el Teatro Real, la Catedral de la Almudena. Son muchos los focos de interés en los que uno puede detenerse en este mar de tejas que ondea en silencio.

Cuando paseo por Madrid constantemente tengo que ir escogiendo el camino a seguir, siempre se presentan ante mí racimos de callejuelas y dejo que la improvisación marque mi ruta. Un escenario infinito en cuanto a opciones que, cuando miramos la ciudad desde lo alto, cambia de proporciones, pareciendo una maqueta no demasiado complicado de explorar. Curioso.

Intuyo que la fotografía estará tomada desde la torre de la Santa Cruz, personalmente el punto de la Villa con mejores vistas de toda la capital. Inaccesible para el público en general, cuando me topo con fotografías como ésta, recuerdo y valoro la fortuna que tuve de poder conocerla en persona hace unos meses. Un espectáculo que, en vivo o a través de imágenes como la del secreto de hoy, todo el mundo debería contemplar durante unos instantes.

Plaza Mayor Madrid

Fotografía sacada de la página web de Vueling.

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2 comentarios

  1. Mária Victoria. Siguero el

    Me encanta tu forma de escribir, y de describir. La foto es una maravillalla. Todavía hay gatos. Pocos.

  2. Mária Victoria. Siguero el

    Me encanta la foto. Es preciosa. Tu manera de describir las cosas. Me gusta muchísimo. Todavía quedamos algún gato. Pocos ya. Es verdad.

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