Precisamente el otro día, mientras avanzaba por la Calle Preciados contemplando los neones navideños me preguntaba cómo se vería Madrid, estos días, desde las alturas. Qué efectos formarían esas luces, que dimensión abarcarían. Casualidad o destino, hoy me topaba con esta instantánea que resolvió en pocos segundos todos mis interrogantes.

En esta ocasión los 142 metros de altura de la Torre Madrid hacen de este gigante madrileño el mejor trípode posible. Desde ella Fernando Rodríguez (más conocido en los territorios virtuales como @cangrejosciegos) nos regala esta intensa mirada donde confluyen varios ríos urbanos.  El más caudaloso es la Gran Vía, cuyas luces navideñas se suceden como portales de meta. Quizás porque, quien las atraviesa, experimente una pequeña victoria. Junto a ella, más fina y apagada, la Calle Leganitos, se retuerce bajo la noche de Madrid.

Ambas desembocan en una Plaza de España en la que parece que la Navidad apenas se deja sentir, a excepción de ese cono azul eléctrico que a pie de suelo se destapa como un brillante pino. Es divertido ver las formas ovaladas que presentan las fuentes de esta plaza, un elemento que habitualmente pasa sin excesivo reconocimiento. Frente a ellos, el Edificio España, con su obligada sobriedad, que otro año más se quedará sin saber lo que son las Navidades.

Estelas luminosas, una mirada diferente. La postal de esta semana nos muestra la Navidad en Madrid pero con una distancia de seguridad suficiente para no sentir ni agobios ni el gentío. Desde atalayas así, estas fechas se sienten de un modo distinto pero algo no permuta. Madrid continua brillando, da igual desde donde lo mires.

(Os invito a seguir la galería de Instagram de @cangrejosciegos para ver sus espectaculares fotos de Marid).

Navidad en Madrid

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