Verde y azul, una magnifica combinación que nos evoca esos días primaverales de Madrid en los que uno se siente especialmente motivado para patearse hasta el infinito esta urbe provocadora. Jornadas en las que, salpicados del humor adecuado, todo nos parece brillar más, mucho más.

Esta peregrina reflexión es lo primero que me vino a la mente al observar esta fotografía que me envió Jualmax C a través de Facebook. Una fotografía que me llamó la atención por su composición, por la sutil forma en la que la Iglesia de San Manuel y San Benito es capaz de asomar su presencia, incluso en tercer plano. Da igual cómo o desde dónde aparezca, siempre secuestra nuestra visión.

La imagen está tomada desde el interior del Parque del Retiro, con vistas a la Calle Lagasca. En primer término una de las muchas fuentes que adornan este oasis capitalino y tras unas decenas de pasos emerge la verja que separa esos dos mundos enfrentados y a la vez complementarios que conforman Madrid. De puertas para afuera el tráfico, el frenesí y las prisas. Una realidad que miramos aliviados desde la libertad y tranquilidad que nos da esta jaula de oro que es el Retiro.

Estos días que Madrid amanece gris y por momentos antipática resultan aliviadoras estas bonitas instantáneas. Tranquilos, en menos de lo que estáis pensando volveremos a sentir los rayos del sol sobre nosotros y de nuevo pasearemos esta ciudad sin límites.

El Parque del Retiro, Madrid

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