Cualquier persona que visite Madrid o resida en la capital saber que el término ‘catedral’ va asociado a la palabra Almudena, y es que este templo es, dado su status, casi con total seguridad el más famoso de toda la ciudad. Lo que no sabe mucha gente es que no siempre la catedral de Madrid fue este templo, sino que este honor recayó primeramente en otro, ubicado no muy lejos, en el número 37 la Calle Toledo. ¿Pero en cuál? ¿Y por qué este cambio de roles? Os lo cuento en las próximas líneas.

Resulta que la diócesis Madrid – Alcalá se creó en el año 1885 ya que hasta entonces, religiosamente hablando la capital dependía de la diócesis de Toledo. Hecho esto, llegó el momento de nombrar una catedral pero por entonces, el actual templo que todos conocemos de la Almudena acababa de empezar sus obras, unos trabajos que por diferentes motivos no se dieron por ocluidas hasta el año 1993 cuando Juan Pablo II consagró la construcción. Por ello, de manera ‘temporal’ la catedral del Madrid fue la Colegiata de San Isidro.

San Isidro, la otra catedral de Madrid

Finalizada en el año 1664 y tras casi cuarenta años de trabajo, la hoy Colegiata de San Isidro se levantó junto al Colegio Imperial en los terrenos que originalmente ocupó también otro templo, la Iglesia de San Pedro y de San Pablo. Es una de las iglesias más castizas y conocidas de la ciudad, lo que quizás lo más veteranos hayan olvidado, y que los mas jóvenes desconozcan es esa faceta suya, que mientras la Almudena se hacía realidad, ella fue la catedral de Madrid, un cargo provisional que se prolongó durante más de un siglo.

San Isidro, la otra catedral de Madrid

Foto de Memoria de Madrid

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