Calle de Barbieri, en MadridUniendo para siempre las vidas de las Calles de las Infantas y Augusto Figueroa, en el ‘barrio’ de Chueca anida la delgada Calle de Barbieri, llamada así en honor al compositor madrileño. No obstante, hoy toca recordar que anteriormente, esta vía recibió el nombre de la Calle del Soldado por un trágico y sangriento suceso.

Retrocedemos hasta el Siglo XVII para dar buena cuenta de otra de las leyendas que flotan en el callejero de Madrid. En este caso protagonizada por Almudena Goutili, una adolescente de buena familia y primorosa belleza con una aspiración clara en su vida, ordenarse monja.

La joven, cuya bondad y buenas maneras eran muy comentadas y admiradas en todo el barrio, vivía en esta calle y acudía a diario a rezar al Oratorio del Caballero de Gracia para, además, hablar e ir conociendo a sus futuras compañeras de convento. Su devoción y sueño estaban claros pero un día tropezó en su camino con un testarudo soldado. Aquel accidental encuentro cambió su vida para siempre.

Al parecer, tan pronto como éste se cruzó con Almudena en la calle quedó absolutamente embriagado por sus encantos. Desde entonces, su obsesión por ella no hizo más que ir en aumento. La esperaba a la puerta de su casa, le seguía en sus paseos, e incluso le abordaba de malas maneras, siempre recibiendo la misma y negativa respuesta por parte de la joven.

Almudena siempre se mantenía firme a la hora de rehusar las proposiciones del tenaz soldado. Finalmente, la situación se hizo tan insostenible que ella, agobiada,  habló, con las monjas para pactar y adelantar su entrada al convento pero el soldado , al tanto de los planes de la chica, no tardó en urdir su última venganza, un plan que sirviera de escarmiento tanto a Almudena, por rechazarle, como al convento, al que consideraba su verdadero enemigo por arrebatarle a su amor.

El día anterior del ingreso de la joven en el convento, el soldado la siguió, una vez más, por las calles de Madrid y aprovechó un momento en el que ambos estaban solos en la calle para asesinar sin piedad a la chica. No contento con esto, le cercenó la cabeza y la metió en un saco. Acto seguido caminó hasta el Oratorio del Caballero de Gracia y le entregó a la madre superiora el sangriento y macabro regalo mientras pronunciaba las siguientes palabras: “Madre, aquí tiene a Almudena”.

El soldado fue apresado y tras unos días en los calabozos terminó siendo ahorcado en la Plaza Mayor. A continuación le cortaron la mano y la clavaron en un palo, dejándola a la puerta de la casa de Almudena en la calle que, desde ese momento, todos conocerían como la Calle del Soldado. Por toda esta triste historia, esta calle recibió este nombre hasta que en 1894 se cambió su denominación a la actual ‘Barbieri’, quizás queriendo tapar el angustioso crimen que tuvo que sufrir la bella e inocente Almudena.

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1 comentario

  1. Que cosa… Respetuosamente, creo que lo que falto remarcar en esta triste historia es que Almudena es una martir.. Deberiamos aprender a imitar su ejemplo, lo fuertes que eran sus convicciones, ella no cambio de idea a lo de ser monja! Que voluntad mas firme!

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