Rectificar es de sabios y en esta ocasión me toca hacerlo. Uno de los primeros artículos que hice en este blog, hace ya casi seis años, fue críticas el pobre aspecto que presentaba la Plaza de España. Apagada, dejada, abandonada de sueños a pesar de que sobre su ajada cara rebotan, una noche sí y otra también, los destellos de la Gran Vía. Hoy sin embargo, asoman sobre sus aceras unas briznas de esperanza. De recuperar la gloria perdida.

Desde 2008, este lugar ha ido sufriendo una lentísima metamorfosis en forma de aperturas de hoteles y diferentes espacios en su perímetro que le dan regalando un goteo de vida. Un optimismo urbano cada vez más real. Un crédito más que merecido, por su ubicación, por su patrimonio y por su prestigio.

Hace escasos días, cuando todavía dudábamos de si en algún momento se instalaría la primavera en Madrid, me animé a pasearla. Bajo una tímida lluvia, cubierto de un cielo gris. Uno de esos martes en los que Madrid se levanta malhumorada y taciturna. Pero a estas alturas debería de saber que sus despertares con el pie izquierdo a mi no me provocan el más mínimo titubeo. La sigo viendo igual de hermosa.

Giré sobre su espacio central hasta colocarme de frente al Monumento a Cervantes. Seguramente uno de los elementos de la Plaza de España que más tiempo llevan escuchando y soportando sus penas. Miré de frente a Don Quijote y a Sancho Panza y disfruté de esa extraña soledad que nos reservó la lluvia. Por detrás, las lonas publicitarias azules del Edificio de España mostraban una nota de color, tan llamativa como discordante, ante un enorme lienzo de matices tristes y grises. Por momento, los fantasmas de la Plaza de España sobrevolaron por mi cabeza (y creo que también por la suya). Pero pronto se disiparon, como aquella lluvia, como mis pasos. Regresé a mi casa a ponerme sobre cubierto , aliviado de que , por fin la Plaza de España, a pesar de los fríos días que nos embarraban, había vuelto a recuperar su sonrisa. O al menos ya no le tiembla el pulso, nos mira con firmeza y posa así de bonita.

Plaza de España, Madrid

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