Hubo, tiempo atrás, en Madrid una calle regalaba tales vistas a los que la visitaban que le bautizaron como “Quitapesares”. Sólo con acercarse a ella y alzar la mirada, las penas se evaporaban por instante, la Villa y Corte producía un efecto balsámico con una agradable panorámica sobre la Casa de Campo pero ¿Dónde estuvo esta sanadora callejuela?

Su trazado se mantuvo en el tiempo pero no así las vistas que, fruto de la construcción inmobiliaria y la mano del hombre, perdieron aquel cautivador alcance. Fue en el año 1869 cuando la Calle de Quitapesares pasó a llamarse, por cosa del Ayuntamiento de Madrid, Calle de Ventura Rodríguez, el mismo que tiene en la actualidad.

La Calle de Ventura Rodriguez es fina, ordenada y sencilla, uniendo las vías de Ferraz y de Prinecesa. Lleva el nombre del prolífico arquitecto al que le debemos, entre otras muchas cosas, buena parte del Palacio Real o las fuentes de Neptuno y Cibeles en el Paseo del Prado. Precisamente, la calle que lleva su nombre se extiende junto a dos de sus obras más notables, el Palacio de Liria y la Iglesia de San Marcos, donde precisamente fue enterrado. Un homenaje más que merecido a este fantástico constructor pero que, por desgracia, perdió aquella vista que la hizo famosa en todo Madrid.

Vista de Madrid desde la Casa de Campo

 

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