El pasado viernes estuve rondando por una de las zonas más en auge de Madrid, la Calle de Santa Isabel, y casi sin querer descubrí un nuevo secreto. Resulta que en ella, uno de mis pasatiempos preferidos es caminar durante el ocaso del día por la acera de los números pares y observar la pendiente que se desliza por las distintas callejuelas como Salitre, Doctor Fourquet o Zurita. con los últimos rayos del sol. Sin embargo, la postal más bonita de todas aparece cuando llegamos a la Calle de Buenavista y admiramos el siguiente paisaje.

La Calle Buenavista

Viendo como la ciudad se abre paso a orillas de ese riachuelo con sus vivas fachadas y aromas de pueblo uno puede pensar de primeras que el nombre de ‘Buenavista’ se debe precisamente a esta magnífica visión. Sin embargo, mientras la paseaba tranquilo, al llegar a uno de sus extremos, me dio por fijarme en la cartela que indica el nombre de la calle y me quedé absorto al ver la ilustración que la acompañaba. ¿Un arquero? ¿Un personaje misterioso que cae tras ser abatido de muerte? Fue verla e intuir que detrás de esa denominación debía de ocultarse una historia de lo más singular…

La Calle Buenavista, Madrid

Tan pronto como pude consulté los libros en los que siempre confío para salir de este tipo de dudas y tal y como me imaginaba me topé con un secreto digno de ser revelado y compartido.

Resulta que en esta callejuela del hoy Barrio de Embajadores estuvo una casa solariega perteneciente a la familia Castellanos. A mucha distancia de Madrid, concretamente en Algeciras, un miembro de este linaje vio como un musulmán emprendía una acelerada huida llevándose consigo un preciado botín, la talla de una virgen. El caballero de la familia Castellanos no lo dudó entonces, tensó la cuerda de su arco y marcó como objetivo el torso del sarraceno que corría apresurado en la distancia. Después de unos segundos de vuelo, la flecha disparada por el cristiano atravesó el pecho del ladrón llevándose consigo su vida y evitando así el robo. A partir de entonces, gracia a aquel certero lanzamiento, el caballero pasó a ser conocido como Buenavista, un cambio que también afectó a la virgen, que desde ese momento pasó a ser conocida como Nuestra Señora de Buenavista.

La efigie fue llevada al poco tiempo a Madrid e instalada en la capilla de la familia situada, como decía al principio, en esta misma calle. Fue por eso por lo que desde aquel momento, por extensión de la presencia de la virgen, todo el mundo empezó a referirse a esta vía como la Calle de Buenavista. Cómo podéis observar, los secretos de Madrid están en todas partes, esperando a que nos fijemos en ellos para poder salir a la luz.

La Calle Buenavista, Madrid

Compartir.

Sobre el Autor

2 comentarios

  1. Hola Manu!
    Primero, gracias por ese artículo. Soy vecino de la calle Buenavista y buscando información me topé con él.

    Podrías indicarme tus fuentes ? Cuáles son esos libros en los que confías? Y sabes qué ha sido de la talla de Nuestra Señora de Buenavista?
    Gracias!

    • En este caso creo que usé el libro ‘Los nombres de las Calles de Madrid’ de Isabel Gea y Ediciones La Librería. Muy recomendable!

Dejar una Respuesta