En el año 1952 el calendario nos dejó para la historia multitud de noticias, por citar solo algunos ejemplos, aquel mismo año, en julio fallecía Evita Perón, se celebraba el primer concierto de rock o incluso se inventaba el código de barras. Casi de espaldas a todo lo que sucedía a su alrededor, Madrid vivía con la vista puesta en sus propias preocupaciones, más centrada en su día a día que en el ruido que podía llegar del exterior. Dibujando estampas como en la que hoy nos vamos a sumergir.

Un deporte de riesgo, así se podía catalogar el uso de aquella desaparecida estación de Metro de Atocha cuyo acceso,  en mitad de la plaza y custodiada por un desafiante anillo de tráfico, hoy sería tachado de absoluta temeridad. No sabemos a quien se le ocurrió el disponer esta entrada/salida en medio de la explanada, si el repentino crecimiento del tráfico rodado le pilló por sorpresa o simplemente no lo calculó bien. El caso es que todo aquel que quisiera usar dicho acceso, como bien vais, debía de ser ágil y un poquito atrevido. ¿Habría que lamentar algún incidente grave? ¿Cuántos sustos provocaría aquella boca de metro?

Por supuesto, no debemos pasar por alto la presencia más curiosa de toda esta escena, la de ese guardia urbano, ataviado con su chaquetilla blanca y su casco del mismo color que se protege de los rayos del sol bajo la sombra que le brinda una simpática sombrilla de playa. Un refugio circular del que parece no tiene intención alguna de salir y en el que, gracias a esta fotografía, quedó atrapado eternamente.

Así era el Madrid de 1952, una ciudad que paso a paso se iba transformando, creciendo y abrazando los tiempos modernos, aunque en el camino hacia el progreso también nos fue dejando para el recuerdo imágenes curiosas que ahora miramos con ternura. ¿Y tú? ¿Te atreverías a usar aquella boca de metro?

 

Estación de Atocha, 1952, Madrid

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5 comentarios

  1. Carmen Navarro el

    Si mi percepción no me engaña, la fotografiada boca de metro debía estar sin funcionar, porque justo en la entrada se ve unas cintas que impiden el acceso al interior de la estación ¿o no?. Lo del guardia era una pasada, aún los recuerdo incluso en la Gran Vía y por Navidades los conductores dejaban a su alrededor el aguinaldo (dulces y botellas). Gracias por tu página.

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